A la escritora Carmen Posadas le gusta mucho Buenos Aires. "Mi familia es originaria de Argentina. La calle Posadas es por mi antepasado Gervasio Posadas. Si hubiera sido varón yo me llamaría así. Fue el primer gobernador de las Provincias Unidas del Río de La Plata . Después la familia en la época de Rosas se fue a vivir a Uruguay. Muchos años más tarde papá fue embajador acá, vengo cada vez que puedo", dice a BAE Negocios la escritora uruguaya que vive desde chica en Madrid, y agrega: "Estoy muy agradecida a España, me dio todo, la carrera, mis hijas son españolas y mi marido lo era, pero no me gusta la gente que renuncia a sus raíces. Soy uruguaya por los cuatro costados y lo seguiré siendo siempre".

–¿Cuándo comenzó a escribir?
–Le debo más a mis defectos que a mis virtudes. Era una niña muy tímida, que tartamudeaba, tengo dos hermanas rubias de ojos verdes que cantaban canciones y contaban chistes, yo cantaba como una rana y nadie se reía con un chiste mío, entonces iba a mi cuarto y escribía un diario lacrimógeno, así empezó todo. En la vida he hecho todo al revés. Empecé casándome a los 19 años, a las 20 y pocos tenía dos hijas, no había ido a la universidad. Y un día me pregunté ¿qué vas a hacer de tu vida?¿ ser la madre perfecta y la esposa ideal? Vi en los clasificados un anuncio de un escritor argentino Mario Merlino, que trajo los talleres literarios a España, y me anoté. Empecé escribiendo literatura infantil, después una novela, que me llevó a la otra y así.

–¿Cómo fue el paso de escribir para niños a la novela?
–Mi papá era muy lector y decía que después de Shakespeare y Cervantes no había nada más que escribir. Cómo le iba decir que quería ser escritora. Publiqué los libros de niños, se los llevaba y nada, me decía muchas gracias y los guardaba. Cuando terminé la primera novela él estaba en Punta de Este y se la mandé. Pensé que no me iba a dar ni media bola. Era la época del fax, y comenzó a salir uno largo, largo, era una critica literaria de mi papá, le había gustado mucho. He tenido muchas criticas en grandes medios, pero ninguna tan importante como esa.

–Su papá era diplomático, por lo que se mudo muchas veces a casas importantes. ¿La ayudó para escribir esta historia?
–El ambiente es el que he conocido y en que vivo ahora. En España hay muy pocas novelas que traten de la burguesía, las que hay son como caricaturas, se ríen de ellos, es verdad que tienen cosas para reírse pero también tienen cosas muy buenas e interesantes. La gente cree que los prejuicios funcionan en un solo sentido.

–¿La novela tiene elementos autobiográficos?
–Todas las novelas tienen algo autobiográfico, uno escribe de su experiencia. Son tres mujeres abuela, madre, hija, y de cada una tengo un poquito. El personaje Beatriz Calanda, la principal, es muy ambiciosa, yo lo soy con en otro sentido, yo quiero revindicar que la ambición es algo bueno. De los hombres ambiciosos no se dice nada, de las mujer sí. De la madre, es que soy una persona idealista, comprometida.De la hija tengo que me encanta desentrañar los secretos que hay en la familia, esas cosas que nunca acaba de conocer. En esta la novela lo mejor es el final.

–¿Cómo surgió la idea de la novela?
–Con una novela que me gusta mucho La feria de las vanidades, de Tackeray, donde toma dos amigas, dos mujeres muy distintas para hablar de un periodo largo de la historia de Inglaterra, hacer un fresco , y pensé si era capaz de hacerlo en siglo XX con dos mujeres, en este caso madre e hija que son la antítesis. Para esta novela leí mucho, pero sobre todo miré muchas películas filmadas en ese momento para ver cómo se movían, si fumaban o no, cómo hablaban. Antes de escribir también hablo con la gente. Voy siempre con la libretita para pescar palabras, soy una espía de la vida.

–¿Le siguen preguntado si hay una literatura femenina?
–Una vez estaba en una conferencia con Vargas Llosa y le dije: te voy a a hacer una pregunta que nunca te han hecho. Me dijo, imposible me han preguntado todo. ¿Tu crees que existe una literatura femenina y una masculina?. Es verdad, me dijo, nunca me la han hecho. Pues a mi me la hacen todos los días.

–¿Cuál es el rol de la literatura?
–Modestamente escribo para poner un espejo a lo largo del camino y que se refleje la vida. No quiero dar clases a nadie, no quiero hablar de buenos y malos. Lo único quiero intentar es reflejar el mundo y que el lector saque sus propias conclusiones.

Título: La maestra de títeres
Autora: Carmen Posadas
Precio: $699
Editorial: Espasa
Páginas: 480