El simple ejercicio de buscar en una conversación de WhatsApp entre amigas la palabra "llegué" y otras conjugaciones esconde un trasfondo que afecta a las mujeres todos los días. Subirse a un taxi tanto de noche como al rayo del sol es el punto de partida de una mini novela de suspenso, que empieza con un nudo en el pecho y termina sólo cuando la puerta del auto vuelve a abrirse para bajar. Las mujeres pueden no volver.

Las cifras hablan por sí mismas: el 14% de las mujeres en el país asegura haber sido acosada por choferes hombres durante el trayecto en taxi o en remis, y ese porcentaje asciende a 25% en la Ciudad de Buenos Aires y en la de Córdoba, según un informe del Observatorio Ni Una Menos de Mumalá, que relevó diferentes situaciones de violencia contra las mujeres en los distintos espacios públicos.

Es por eso que en Argentina el sistema de transporte de pasajeros no sólo está cambiando a una lógica de autogestión y tecnologización, sino que la comodidad y seguridad en el viaje son los conceptos centrales de las aplicaciones móviles de conductoras mujeres para pasajeras mujeres, que llegaron para transformar la forma en la que viajamos y además, buscan generar fuentes laborales en un rubro que, en general, siempre estuvo masculinizado.

She Taxi y Sara Ladies&Teens son las apps que funcionan a través de este sistema. La primera fue la pionera en el país y en la actualidad sólo funciona en la ciudad de Rosario, Santa Fe. La segunda, si bien ya está disponible para descargar, aún no ha sido puesta en funcionamiento pero continúa convocando remiseras que quieran ofrecer este tipo de servicios.

La creadora de la app rosarina, María Eva Juncos, toma los datos propios de la aplicación como termómetro: en 2017 se registraron 36.455 solicitudes de viaje y en 2018 la cifra se triplicó a 114.730. "El aumento de los pedidos ocurrió sin publicidad, porque el servicio se da conocer de boca en boca", afirmó a BAE Negocios.

Al principio la demanda ocurría sólo en horas de la madrugada y luego se extendió a todo el día, con un grueso de pedidos a las 22. Las horas nocturnas representan el período en el que, según el relevamiento mencionado, las mujeres se sienten más inseguras en el espacio público: 7 de cada 10 elige el taxi o remis durante esa parte de la jornada. El 59% elige transportarse en taxi para sentirse más segura, frente al 23% que busca ahorrar tiempo o el 19% que opta por la comodidad.

"Volví a salir de noche", le dijeron a Eva no una sino varias usuarias de la app. Ella misma fue taxista y desde ese lugar también afirma haberse sentido incómoda con comentarios o incitaciones de pasajeros a los que tuvo que "contestarles" e incluso hacerlos bajar del auto. "Tenés que forjar ese carácter", contó y resaltó: "Con las pasajeras me pasó que me empezaban a contar este tipo de anécdotas (de acoso del chofer hacia ellas) y ahí es cuando noté que alguien no estaba atendiendo este tema. She Taxi surge desde las pasajeras".

La aplicación tuvo su desembarco en la ciudad de Córdoba pero no prosperó. No había suficientes taxistas registradas para cubrir la demanda de las usuarias, y la mala conectividad también ponía trabas. Este mes, buscarán una segunda vuelta allí, gracias a que el gobierno local decidió sortear 2100 chapas y destinó el 50% del cupo para mujeres. Aunque la convocatoria choca con la masculinización del rubro: según Juncos, no todas las remiseras o aspirantes cumplen con el requisito de 3 años de experiencia, que sí es más probable que cubran los hombres.

Capital Federal es una lucha para She Taxi. Hace un año que Juncos está en un proceso judicial para poder funcionar y piensa llegar hasta la Corte Suprema, ya que una modificación en la ley 5627 estableció que sólo podrán trabajar los taxis que hayan sido solicitados a través de la forma tradicional, extendiendo la mano en la calle, o por medio de la aplicación BA taxis. "Mi percepción es que quieren mantener los negociados, es una cuestión política", agregó.

Según explicó, la diferencia con el caso Uber es que la aplicación rosarina quiere incorporar a la flota de taxistas su propio servicio para que éste sea regulado, pero que la forma de solicitar un viaje sea a través de la app ya creada. Uber, en cambio, utiliza autos y conductores independientes, y los costos son asumidos de manera autogestiva.

En respuesta a la problemática, el Gobierno de la Ciudad anunció el año pasado que en 2019 incorporaría a 2000 conductoras mujeres a su app. De acuerdo con datos oficiales de BA Taxi, el 70% de los viajes son requeridos por mujeres pero éstas son minoría al volante: sólo hay 736 entre los 39.417 conductores de taxi hombres. Desde que se comunicó la decisión, 300 mujeres acudieron a la convocatoria y totalizan 1175 hasta el momento. Los requisitos son más flexibles que en Córdoba. La que quiera aplicar, sólo deberá hacer un curso de 10 días, además de tener la licencia de conducir en fecha y no poseer antecedentes penales. Resta esperar que con la gran diferencia en la cantidad de conductores por sobre conductoras, el cupo logre llenarse.

Ciudades seguras

Desde siempre, las mujeres al volante fueron objeto de chistes, enojos y comentarios negativos. Con el surgimiento de estas propuestas se podría generar la sensación de que los casos de acoso no se darían. Otros pueden pensar que de esta manera se naturaliza la violencia.

Analía Kelly, integrante del Observatorio Ni Una Menos que estuvo a cargo de la realización del informe citado en esta nota, consideró que "el proceso de transformación no tiene que quedarse en el marketing de cómo se vende mejor el servicio de taxis", sino que el cuestionamiento debe profundizar en "cómo las desigualdades de género llevan a que la situación de estar en un habitáculo cerrado durante un determinado tiempo construye una relación violenta".

Kelly asegura que el cambio va más allá del interior de un auto: "Tenemos que repensar el diseño de las ciudades. Que la planificación urbana vaya de la mano con la seguridad de las mujeres y los disidentes. Más luminarias, más transporte y vías públicas seguras. En realidad, ciudades seguras".

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