Desde El hombre ilustrado, del gran Ray Bradbury, hasta las “mangas” que el sofisticado David Beckham luce con orgullo, la valoración social y cultural del tatuaje -o tattoo- ha experimentado una transformación radical, acentuándose aceleradamente en los últimos años, de estigma carcelario a ícono cool.

Casas especializadas, multiplicidad de estilos y de escuelas, medios gráficos dedicados al rubro, eventos de magnitud internacional, dan cuenta del gran momento que vive la actividad durante todo el año.

Al par que se intensifica en esta época en que playas, piletas, gimnasios de cadena proporcionan ámbitos de exhibición de esta tendencia decorativa que va más allá de lo estrictamente corporal para identificarse como una forma de actitud vital.

Quizás parte de su valorado atractivo actual pueda rastrearse en su origen exótico, anclado en las novelas de aventuras que tomaban por escenario los archipiélagos del Pacífico Sur, que Robert Louis Stevenson surcaría postreramente en busca de aires diáfanos para atemperar su enfermedad. Como sea, el tattoo desterró prejuicios y se insertó en otras capas de la sociedad.

“En los últimos 10 años el fenómeno del tatuaje explotó de manera considerable. Esto bá- sicamente está atribuido a las redes sociales y al auge de poder mostrarse y tener a grandes celebrities como referentes en muchos casos -prologa Diego Staropoli, creador de Mandinga Tattoo- Hoy dejó de ser algo relacionado a clases sociales: se tatúa todo el mundo en muchos casos para mostrarse y en otros porque realmente lo sienten parte de sus vidas”.

Con más de dos décadas de experiencia en el rubro, que le confieren buena perspectiva, Mariano Antonio coincide: “El tatuaje se insertó socialmente. Dejó de verse como algo marginal, como sucedía hace unos años”. Y agrega el fundador de American Tattoo, uno de los estudios más importantes del país, con sendas y muy concurridas casas céntricas porteñas: “El hecho de que personajes mediáticos aparezcan tatuados no es un detalle menor”.

En paralelo, “el tatuaje es milenario pero es moderno, por decirlo de alguna manera -apunta Staropoli- Se origina en el viejo Japón donde se tatuaban todo lo relacionado a su cultura y en llamativos trabajos coloridos , en las islas del Pacífico y polinesia donde se tatúan lo que hoy es conocido como tribales. El que cambió el rumbo sin duda fue el tatuaje tradicional americano, que marcó el camino a lo que es el tatuaje actual, donde se tatuaban básicamente los marineros de los años 40 y 50 con toda su simbología marítina”.

En la actualidad, “las posibilidades de diseño son casi infinitas. Exceptuando algún que otro trabajo que por dificultades técnicas no pueda hacerse, la gente se anima a todo: desde un nombre pequeñito de sus hijos, hasta espaldas completas bien coloridas, pasando por trabajos de geometrías y puntillismo, mangas tradicionales.O lo que se te ocurra”, apunta Romina Ghitta.

A la hora de elegir motivos, “los tatuajes sin duda marcan la personalidad de su portador, marcan un estilo -reseña Staropoli-. En muchos casos son una especie de armadura donde se intenta mostrar un estilo en particular y en otros los tatuajes pasan puramente por lo afectivo o por la admiración que le representa el diseño que porta”. Pero en cualquier caso, “lo importante de todo esto es entender que es algo para toda la vida y que a veces uno va mutando con los años, asi que hay que estar muy seguro a la hora de elegir un diseño”, advierte.

En el mismo sentido, recomienda Ghitta a los potenciales clientes que: “antes de visitar un estudio de tattoos, naveguen un poco por internet y se empapen con diseños y estilos. Teniendo idea de lo que quiere y estando seguro de llevarlo para toda la vida, el tatuador se encarga de llevarlo a cabo”.

  • Se puede donar sangre, se pueden borrar, no pierden color

Las personas que se tatúan pueden donar sangre Esta duda es fruto de un antiguo prejuicio que relacionaba los tatuajes con “personas no sanas”. La única precaución que hay que tomar es esperar unos seis meses (en algunos países un año entero) una vez realizado el tatuaje, porque las defensas del tatuado se encuentran en niveles bajos tras la realización del dibujo, al igual que como cuando se padece un resfrío.

En caso de arrepentimiento, los tatuajes se pueden borrar. La cirugía con láser o tecnología fotoacústica son algunas de las alternativas. Los tonos de colores más complejos de borrar son los verdes, azules claros, amarillos, naranjas y fluorescentes.

No hay una tinta que duela más que la otra y el tema de que si se cambió o no de color depende de la tinta que usa cada tatuador. Es verdad que esto ocurría con tintas de mala calidad empleadas hace años.

  • Tattoo Show confirmado 9, 10 y 11 de marzo en La Rural

Con 14 años de contiuidad,Tattoo Show es el mayor evento del rubro. “Lo más relevante es número de artistas del tatuaje de más de 15 países que participan. Tenemos concursos de tatuajes; elecciones de rey y reina; subastas a beneficio; pista de rock&roll al aire libre; shows de bandas en vivo; exposición de autos clásicos; patio gastronómico. Y algo para destacar, habrá un testeo gratuito para la detección de HIV a cargo de la ONG AHF Argentina”, anticipan sus organizadores.