En el contexto organizacional en el que estamos inmersos, cada vez más dinámico y complejo, se toman día a día en las empresas una gran cantidad de decisiones. Ejecutivos que pasan horas en reuniones decidiendo, muchas personas involucradas en muchos temas, equipos elaborando informes para que otros decidan, son algunas de las situaciones frecuentes hoy en las organizaciones.

Para poder agilizar la operación y no caer en la telaraña de la burocracia que nos hace lentos, debemos identificar dónde ponemos el foco y qué método elegimos para cada situación. Saber de qué manera tomar cada decisión nos da velocidad y permite que las decisiones sean tomadas por las personas correctas.

Es habitual que en las empresas no esté claro cuáles son las decisiones críticas. Por eso es importante aunar criterios y establecer claramente tres tipos de decisiones para determinar, a partir de ese acuerdo básico, cómo proceder en cada caso.

Esos tres tipos de decisiones son:

  • Decisiones casuales: repetitivas, instantáneas, operativas y de bajo impacto. Tanto en la vida personal como en una empresa tomamos muchas de estas decisiones por día y ni siquiera advertimos que lo estamos haciendo.
  • Decisiones conscientes: en este caso sí nos damos cuenta de que las tomamos, las llevamos a la conciencia. Tienen un impacto visible a mediano plazo, pero no llegan a ser determinantes.
  • Decisiones complejas: de alto impacto a largo plazo, son decisiones a las que dedicamos semanas o meses, y que exigen un proceso más arduo y extenso.

Cada tipo de decisión debe tomarse entonces de la forma más más adecuada. ¿Cuánto de intuición y cuánto de método corresponde en cada caso?

Si implementamos metodologías robustas para tomar decisiones casuales o de poco impacto, estaremos generando una complejidad sin sentido. La intuición experta de quienes están asignados a resolverlo técnicamente (y ya lo han hecho infinidad de veces), debería ser suficiente para actuar más rápido y con mayor eficacia.

Del mismo modo, en las que denominamos decisiones conscientes, a veces utilizar solo la intuición puede ser arriesgado. Necesitamos utilizar un método que nos ayude a ordenar la decisión y comprender sus elementos para incorporar la razón en el análisis.

Necesitamos un método que nos ayude a ordenar la decisión

Por último, para las decisiones complejas es necesario utilizar un proceso riguroso con herramientas de análisis para evaluar los diferentes cursos de acción. En este tipo de decisiones suelen participar varias áreas, interactuando a través de un abordaje colaborativo que permita incorporar el aporte de cada una en el momento adecuado.

Elegir el método apropiado para cada tipo de decisión nos permitirá poner el foco en lo importante, quitándole el tiempo a las decisiones más simples y operativas para invertirlo en aquellas que generan más valor al negocio.

Saber reconocer los tres tipos de decisiones nos servirá para aplicar en cada caso el procedimiento más conveniente. La ecuación, en definitiva, sería: a menor impacto, más intuición y menos método; a mayor impacto y complejidad, menos intuición y más método.

*Director de Tandem, Soluciones de Decisión.

Ver más productos

Macri planea resolver la transición por decreto

Macri planea resolver la transición por decreto

El Vaticano contra “la manipulación de la religión”

El Vaticano contra “la manipulación de la religión”

Ver más productos