El subtitulo implica, vengando las quejas de Borges por la noción troyana que induce hablar del "Problema judío", una petición de principios. La incansable escritora republicana completa la marquesina de su cuarto episodio de la interminable guerra civil española de la presentación de la tapa con la descripción de "El fin de la esperanza, y la red de evasión de criminales de guerra y jerarcas nazis dirigida por Clara Stauffer . Madrid-Buenos Aires 1945-1955."

A poco de andar, el estilo de enlace entre los relatos en primera persona de protagonistas de distinto sexo generan una confusión - al menos en mi- que se mueve entre la admiración y la envidia que me despierta la lectura de descripciones varoniles de " cosas de hombres" mucho mejor en sus manos que en la de miles de autores con testosterona en sobredosis.

La secuencia alternada de capítulos novelados llenos de pasión, romance e intriga no superan la memorable oda que forjó en el comienzo de la saga de los Episodios en homenaje Benito Perez Gallos con ¨Inés y la Alegría " más cerca de Florentino, Fermina y los Buendía que de cualquier otro libro de grandes autores mortales. Pero los segmentos tramados sobre la base de documentación cotejable, que forman un serio trabajo de narrativa histórica en la que se exponen los contactos de Franco con el Perón de sus primeros gobiernos y la protección a los criminales nazis, ponen los pelos de punta. La red de Stauffer y sus conexiones locales y la derrota permanente de los republicanos españoles pueden inspirar sin límites geográficos el canto flamenco, el fado o el tango sin distinción de tonos, idioma, ni bailes folclóricos , pues todos se ocupan del olvido sin perdón y las pérdidas sin revancha.

Algún fiscal con ganas y tiempo puede bucear en la lesa humanidad de los encubrimientos estatales mencionados en la obra, y en el mismo sentido los abogados de daños con el nuevo código civil y comercial.. Otros juntaremos firmas para que la obra completa de Grandes sume otra mujer al Olimpo del Nobel.

El libro duele. Duele por lo que cuenta y por lo que le falta. Duele por Eichmann y por que las quejas de Frondizi ocultaban la complicidad de la cobertura estatal del falso Ricardo Klement. Duele por Priebke, aunque la democracia fue madurando y en este último caso todo concluyó con un legitimo camino judicial. Duelen tantos datos duros de funcionarios del período que delimita el subtitulo. Pero vale la pena adentrarse en este abordaje de la historia de la Guerra Civil Española y la relación de Franco con los Nazis y la Argentina. Un libro de consulta. Una novela de lujo.