Cuando se estrenó, Malcolm X resultó un filme polémico, y claramente dividido en dos partes. La primera es una vibrante reconstrucción de los Estados Unidos de la década de los cuarenta, casi un policial con, incluso, enormes momentos musicales, puro Hollywood para mostrar la vida de un delincuente heroinómano, el joven Malcolm. La segunda es el nacimiento del líder espiritual y político, una película mucho más cercana al film realista de los años setenta. En ambas partes, brilla increíblemente el trabajo de Denzel Washington que, realmente, encarna hasta en lo mínimo a Malcolm X. Por cierto, todavía hoy es una película que divide a los cinéfilos entre defensores y detractores. Pero quizás lo más importante es que Spike Lee, sin dejar de tomar partido por las ideas de X, muestra toda la ambigüedad del personaje y de su contexto. Además, es entretenidísima. Disponible en Qubit.TV en muy buena copia.