En el patio del Centro Cultural Gabriela Mistral en Santiago de Chile; o en Buenos Aires en Puerto Madero, en la zona del Hilton, aprovechando las paredes espejadas del hotel, decenas de chicos transforman la ciudad en una sala de ensayo al aire libre para practicar lo que más les gusta: el pop coreano o Kpop.

Los países de la región no son ajenos a la popularidad y el furor que despierta este movimiento musical que se transformó en verdadero fenómeno. De hecho, cientos de jóvenes participarán mañana en Buenos Aires de la final de canto y baile Kpop Latinoamérica, que se llevará a cabo en el Centro Cultural Konex. Es la décima edición de esta competencia que fue creada por el Centro Cultural Coreano en Argentina ( CCC), dependiente de la Embajada de Corea, y fue un modelo tan exitoso que se replicó en otras partes del mundo. La concurrencia a este evento creció un 300% en los últimos 6 años. "Fue pionera. Es uno de los concursos más importantes porque es el que más países y mayor extensión geográfica abarca", señala Moonhaeng Cho, director del CCC.

Se espera que lleguen grupos de distintos puntos de la región para dejarlo todo en la pista, con el sueño de ser los nuevos referentes de esta movida que nació en Corea del Sur. Desplegarán su talento ante un jurado que incluye a famosos artistas locales (ver aparte).

Pero ¿qué tiene el Kpop que despierta tanta locura por cantar en el idioma de un país lejano? ¿Cómo logró llamar la atención y transformarse en una industria que mueve cifras millonarias?

"Es algo nuevo que viene a refrescar la industria del entretenimiento a la que estaba acostumbrada occidente, con algo que reconocemos como es el pop pero con una particularidad nueva que es esa vuelta de tuerca de lo coreano”, explica a BAE Negocios Gabriel Pressello, encargado de Relaciones Culturales del CCC. En tanto, en Oriente, coincidió con la gran explosión china y la creación de una clase media de millones. “Es tal vez la primera vez que están consumiendo industria del entretenimiento y ahí estaba Corea”, agrega.

Para lograr el vuelo arrollador que tuvieron estas bandas de cantantes histriónicos, coreografías muy trabajadas y enorme despliegue visual, hubo otro factor clave. “Justo se dio que empezaron a mediados de los 90 y llegaron preparados para lo que fue la gran explosión de las nuevas tecnologías de la información, con medios como youtube. Ya tenían un producto preparado y bien trabajado. Los videoclips son de primerísimo nivel. Los estándares que manejan son muy altos y, en tiempos donde hay tantos contenidos, el plus de hacer algo de buena calidad lo hace doblemente atractivo”, destaca Presello.

El gran salto

Corea del Sur tiene mucha influencia de Estados Unidos por el lugar geopolítico que ocupa y los lazos entre los dos países. Desde hace décadas, absorbió mucho conocimiento de la industria de Hollywood y las discográficas y eso contribuyó a generar las bases.

“Es difícil encontrar cuándo nació el Kpop pero hay un punto de inflexión en 1992, cuando debuta la banda Seo Taiji and Boys, que hace una mezcla de pop con hip hop. A partir de ahí se da una explosión de estos grupos de chicos y chicas y este subgénero del pop empieza a desarrollarse de una manera ya más industrial y pensada”, explica Presello.

A partir de este fenómeno se ordena la industria músical del pop de Corea del Sur, con una lógica propia en la que los ídolos son pensados y generados mediante un exigente proceso. “Los chicos que son elegidos para estas bandas pasan por un proceso muy riguroso de selección y luego por un proceso muy riguroso de formación”, explica el especialista. Y agrega: “Se entrena para ser un ídolo y ellos trabajan de eso. En occidente nos acostumbramos más a la generación espontánea del surgimiento de bandas de rock o de pop. Estos chicos se levantan y empiezan a las 9 como si fuera una jornada laboral con sus horas de canto y baile”.

El género fue refinándose en cuanto a las coreografías, la sincronización y todo el trabajo estilístico. Tiene así vínculos con la industria de la moda y con la cosmética coreana tan de punta actualmente en el mundo. Además, los “idols” después actúan en telenovelas y películas. En general, no suelen ser bandas mixtas y están compuestas por un gran número de integrantes. Musicalmente responden a una mezcla de pop, rock, hip hop, rythm and blues. Algunas bandas van por un pop un poco más aniñado, otras van por el lado del hip hop.

La banda BTS, la gran sensación del momento, probablemente la mayor banda de kpop de la historia, le genera a Corea del Sur u$s3.630 millones por año, según datos de la agencia AFP. El impacto en el sector de Turismo también es fuerte: uno de cada 13 turistas dice que la banda fue el motivo por el cual visitaron el país en 2017. El grupo está de todos los rankings y de visualizaciones de youtube, el año pasado fueron tapa de la revista Time y hasta fueron invitados a hablar en la ONU.

Otras bandas famosas son Black Pink y Super Junior. Inevitable mencionar también a Psy con su hit “Gangnam style” que, aunque no hace Kpop, fue un superfenómeno de redes en 2012.

Euforia local

En Argentina, este estilo híbrido tiene cientos de seguidores. “En cada provincia hay un grupo de fans del Kpop coreano o de alguna banda”, destaca Presello.

En Buenos Aires se organizan fiestas, eventos y competencias de fan dancers, como la Kpop Stars y Kpop Revolution, donde los chicos cantan o bailan, se pasan videos e intercambian afiches de sus ídolos.

Este fanatismo despertó también interés en el idioma y la cultura coreana. “En general las canciones son en coreano con estribillos en inglés. Se cantan en esa lengua. Con la explosión del Kpop creció exponencialmente el interés por estudiar coreano. Damos en nuestra sede cursos de idioma y el cupo está sobrepasado. Cuando preguntamos a los que ingresan por qué decidieron estudiar, el 98% nos dice que es por el Kpop o por las telenovelas”, indica el funcionario de CCC. Y remarca: “Siempre decimos que el Kpop es una correa de transmisión de toda la cultura coreana. Les interesa aprender el idioma para entender mejor las letras, buscan conocer un poco de la historia y la cultura para comprender un poco el contexto, quieren probar la comida coreana: es una puerta de entrada a todo lo demás”.