La cosa es así: hace poco, un estudio dijo que la serie más vista en on demand en modalidad "binge viewing" (el "me quedo mirando un capítulo más y ya" durante seis horas, digamos) es Friends. La razón: Netflix renovó contrato y subió las diez temporadas de uno de los éxitos más icónicos de la comedia televisiva de cualquier época. En pocas ocasiones se ha llegado a una complementación tan pareja de personajes y guiones, y además implica un retrato generacional notable para todos los que somos más o menos contemporáneos de esos seis personajes viviendo en una ciudad a veces demasiado grande. Hay dos motivos por los cuales debería ver Friends -dejando de lado el cast, que es perfecto: el primero, porque es de esos artefactos pop que habría que conocer. El segundo, porque incluso una década después de su final (más de una década...), sigue siendo efectivísima. Ríase por horas: tiene mucho para ver.