La película que nos permitió conocer la obra del mexicano Arturo Ripstein (que, desgraciadamente, después nos dejó de llegar) fue Profundo Carmesí, un melodrama sanguíneo y sangriento que, en realidad, es la tercera versión de la historia (real) de dos amantes que iban por allí apasionados y matando mujeres solas en los Estados Unidos. La primera es Los asesinos de la luna de miel (Leonard Kastle, 1969) y la segunda, apenas inspirada en el caso, Badlands (Terrence Malick, 1973). Pero Ripstein la transforma en un gran melodrama donde una gigantesca ama de casa (Regina Orosco) abandona todo por ese asesino seductor (Daniel Giménez Cacho) y se lanza a una breve caza de aventuras a cual más sórdida. Hay algo profundamente mexicano en las pasiones en juego, que llegan a extremos que el cine hoy no se anima a tocar. Filmada con belleza, narrada sin prejuicios, casi una obra maestra. En Qubit.TV.

 

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