Coltrane es una palabra mágica para todos los aficionados al jazz. Cada quien tiene “su” Coltrane y asimila de manera diferente el aporte que este extraordinario compositor y saxofonista le entregó al jazz de todos los tiempos.

Una de esas miradas quedó re- fl ejada en el documental Chasing Trane, dirigido por John Scheinfeld, que Netfl ix acaba de incorporar a su oferta. El film se suma así a una serie de biopics y documentales sobre músicos de jazz estrenados en los últimos meses. Entre las primeras, las referidas a Miles Davis, Chet Baker y Joe Albany; entre los segundos, los que indagan en la historia y la obra de Lee Morgan, Bill Frisell, Fred Hersch y Bill Evans.

La figura de Coltrane tuvo una explosión veloz en pocos años, especialmente los últimos diez de su vida –entre 1957 y 1967, cuando murió- que le bastaron para dejar asentado un sonido único por sobre todas las cosas, que desarrolló de manera progresiva en una búsqueda perseverante, que sólo interrumpió su temprana desaparición cuando apenas tenía 40 años. Muchos sostuvieron en ese entonces que la exploración sobre la improvisación libre sufrió con su muerte un retroceso irreversible. Y algunos lo siguen sosteniendo hoy, a 50 años de su derrumbe, víctima de un cáncer de hígado. Lo cierto es que Coltrane perseguía una mú- sica que trascendiera los límites de su tiempo. Lo logró, sin dudas, porque los clásicos y las vanguardias que llegaron después lo contaron como una referencia -o un pesodefinitorio.

Chasing Trane generará seguramente controversias entre quienes conocen la historia y la obra de Coltrane y aquellos poco familiarizados con su impronta. El film recorre con mayor curiosidad aspectos personales de la vida de Coltrane antes que la progresión de sus conceptos musicales. Es decir, resultará de mayor interés para quienes no hayan cursado la materia Coltrane, aunque también cautivará a los especialistas la inclusión de imágenes inéditas de su recorrido.

Y como es habitual en documentales de este estilo, no faltan los entrevistados que hablan de Coltrane, de sus tropiezos y su encumbramiento. Allí están Sonny Rollins, Reggie Workman, Wayne Shorter, Benny Golson o Jimmy Heath, pero también outsiders como Bill Clinton, el ex Doors John Densmore, Santana y hasta Wynton Marsalis, de quien podría decirse acaso que encarnó un camino evolutivo inverso al que empujó Coltrane.

La voz de Coltrane sólo nos llega aquí a través de su música. Sus palabras están recitadas por Denzel Washington. El soundtrack de la película, naturalmente, ya está disponible en todos los formatos. Desde su incorporación al quinteto de Miles Davis, sus problemas con las drogas y el alcohol, las mujeres de su vida, las luchas en Estados Unidos por los derechos civiles, el suceso de su versión de My Favourite Things, su búsqueda musical que aparece retratada como una aspiración de trascendencia espiritual y hasta un relato detallado de su gira por Japón -con la historia del coleccionista que montó una casa en Osaka con memorabilia del músico-, son piezas claves de este documental que regresa a Coltrane a la escena pública. Aunque en verdad todos sabemos que nunca se fue.