Tras deslumbrar a la audiencia con una primera temporada protagonizada por Matthew McConaughey y Woody Harrelson y desconcertar con una fallida segunda entrega que no remontó ni con el carisma de Colin Farrel, True Detective va por una tercera vuelta.

Los primeros dos episodios de la serie de HBO, que tendrá esta vez ocho capítulos, podrán verse este domingo desde las 23 hs en forma consecutiva.

Mahershala Ali -quien acaba de ganar el Globo de Oro por su rol en la película "Green Book" y fue galardonado el año pasado con un Oscar por Moonlight- encabeza el elenco interpretando a Wayne Hays, un detective de la Policía del Noroeste de Arkansas.

Sumido en la neblina de una memoria que se vuelve confusa, el investigador retirado es convocado por un productor de documentales de crímenes para repasar los giros de un macabro caso sin resolver que marcó su historia policial, una herida abierta y un misterio que se hace más profundo a lo largo de las décadas.

Como en otras temporadas y fiel a su estilo más bien barroco, la serie creada por Nic Pizzolatto recurre a saltos temporales para construir un relato en tres tiempos. En 1980, Will y Julie Purcell, los hijos de los conflictivos Tom y Lucy Purcell, desaparecen por una semana luego de Halloween, en West Finger, Arkansas. En 2015, Hays mira hacia el pasado, cuando los pequeños de 12 y 10 años eran buscados, y recuerda los días y semanas posteriores al crimen, así como los avances del caso en 1990, cuando él y su antiguo compañero, Roland West, fueron citados ante un descubrimiento en la investigación.

A pesar de una estructura de cierta complejidad, aunque clásica, algunas de las criticas que surgieron por estos días previos al estreno destacan que abandona parte de los vicios en los que cayó en la segunda temporada que, por su incoherencia y profusión de recursos vacíos, resultó casi imposible de seguir. Sin embargo, mientras algunos elogian la mejora otros advierten que los resultados fueron mixtos en este caso. Habrá que sacar las propias conclusiones.

Lo cierto es que esta vez, Pizzolatto logró tomarse tres años para un nuevo estreno y no sucumbió a los apuros de la temporada anterior, cuando las presiones por repetir el éxito original que lo había puesto en el centro del radar junto a Cary Fukunaga (que el año pasado armó su propio proyecto, Maniac) y había cambiado el perfil de la carrera de Matthew McConaughey, le jugaron en contra. Eligió para este regreso volver a algunos de los mecanismos de la fórmula original que tanto rédito le habían dado.

Desde este domingo podremos descubrir si, como sus personajes, este talentoso escritor, guionista y director podrá sanar las heridas del pasado.