Los problemas de financiamiento que sufre el sector productivo configuraron un escenario de desequilibrios en el mapa nacional: la relación entre la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y las provincias del Noroeste argentino es de $31 a $1 en concepto de créditos entregados durante 2016. Con esa compleja situación, los industriales reclaman fomentar el crédito productivo que permita innovar en procesos productivos y productos en distintos puntos del país y evitar también la concentración del mercado financiero.

Un informe confeccionado por el Centro de Estudios de la UIA alertó que la combinación de un mercado financiero chico y de los desequilibrios en su fomento por regiones explica -en parte- la “preocupante” concentración de fábricas en las ciudades cercanas al puerto, con relevancia de la Capital Federal en donde se instalan seis industrias por cada una en el NOA.

Esa preocupación se instaló con fuerza en la mesa de debate de los industriales, que reclamaron en cada foro con el Gobierno un cambio en la política monetaria del BCRA, que alentó el crecimiento de la tasa de interés para controlar la inflación, al tiempo que inició un proceso de eliminación del crédito subsidiado para el sector productivo.

La preocupación cruzó a la acalorada reunión con el presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, e incluso se coló en el debate por las reformas tributaria y laboral que defendieron los ministros Jorge Triaca -Trabajo-, Francisco Cabrera -Producción- y Nicolás Dujovne -Hacienda-. Sucede que los industriales afirman que los proyectos de inversión deben ser sustentados por una política de financiamiento clara para las pymes.

Los fondos por créditos entregados en la Ciudad de Buenos Aires son 30 veces mayores que los del NOA

Uno de los más enfáticos fue el presidente de la UIPBA, Mario Gualtieri, quien alertó que ponerle fi n a las líneas de créditos a tasa subsidiada para la inversión productiva “tendrá un fuerte impacto negativo sobre las pymes ya que utilizan el financiamiento diferenciado para inversión y capital de trabajo en el funcionamiento diario”.Gualtieri sabe que de los créditos al sector privado no financiero llegan a territorio bonaerense apenas $ 12.394 por cada habitante, mientras que en CABA hay disponible $ 137.842. Las últimas estadísticas disponibles (2014) señalaron que en provincia de Buenos Aires hay 1,6 industrias por cada mil habitantes.

Según un informe del Estudio Bein y Asociados, “se requiere una coordinación que evite la competencia que deriva de una política monetaria que sube tasas para retirar pesos, intentando evitar destruir su credibilidad con una inflación (afectada además por la corrección tarifaria) bien por encima de la meta, una “política” que reacciona expandiendo la liquidez para compensar los efectos sobre el nivel de actividad, y un Banco Central que, en respuesta, vuelve a subir tasas para retirar la liquidez volcada al mercado por las medidas de estímulo al crédito, configurando un círculo vicioso con escasos beneficios en torno al sendero de desinflación y altos costos en términos de déficit cuasifiscal y atraso cambiario”.

La suba de tasas del Central es otro motivo de alarma, advierte el estudio Bein

“Si no se coordina, y la tasa del BCRA sigue escalando para compensar la expansión del crédito que genera la política, el riesgo es que el crédito que subsista sea no óptimo; Se destine a las familias (que miran la cuota y no la tasa, cuota que además aparece disminuida en el arranque por el esquema UVA) y no a las empresas (que miran la tasa en relación a su precio, y que además se ven afectadas por el topeo de la línea productiva que hoy explica aproximadamente la mitad del crédito a empresas). Esquema que va a contramano del objetivo de la política de mejorar el costo argentino para favorecer la inversión requerida para hacer consistente una normalización y/o un menor deterior del sector externo” destacó el informe.

La última información disponible del Central señala que en lo que va del 2017 se utilizaron $ 1,4 billones en composición crediticia, de los cuales sólo el 18,4% se destinó al sector industrial. Las personas en relación de dependencia lograron acceder al 34,5% del mercado financiero, en el medio de una expansión con un contexto electoral pujante.

Hay mucha preocupación por el fin de créditos subsidiados

Los principales beneficiados por el sistema financiero desde enero y hasta octubre pasado fueron las personas físicas en relación de dependencia laboral, que sumaron $ 510.803.603, casi el doble del acceso que tuvo la industria en el mismo período, tanto a corto como a largo plazo. En comparación porcentual, los préstamos a la fabricación nacional representaron el 53,4% del total tomado por los trabajadores registrados.

En tanto, los servicios ($ 259.109.856) y la producción primaria ($176.970.034) conjuntamente equivalen en el sistema financiero de préstamos en efectivos a un 160% del total de créditos de toda la industria manufacturera argentina. Pero si se analiza solamente a los servicios, casi igualan crediticiamente a la producción manufacturera, con la diferencia de que el factor multiplicador del empleo en la industria triplica al de los servicios.

La problemática del crédito analizada por su uso muestra que los préstamos personales al consumo casi duplican al total de todos los descuentos de corto plazo que hacen las empresas en el sector privado.

Los industriales del IPA -autores del informe- señalaron que la “participación marginal” en el acceso al financiamiento local limita el desarrollo de la actividad del sector. Pero la preocupación aumentó y encendió las luces de alarma por la puesta en marcha del cronograma de desarticulación en el transcurso de 12 meses de la estructura de créditos que el acceso a tasas diferenciales.