El presidente de la Unión Industrial de Córdoba (UIC), Marcelo Uribarren, describió un escenario de complejidad para una gran cantidad de sectores fabriles instalados en la provincia mediterránea. Allí la crisis automotriz y el efecto de la sequía -que contrajo la actividad en la maquinaria agrícola- emparejaron hacia abajo la débil situación de sectores como el textil, el marroquinero, el calzado o los muebles.

El líder empresario admite que las empresas “se van alejando de la financiación del sistema formal de bancos, porque se puso complicado la habilitación de carpetas” y señaló que en la actualidad “los bancos no atienden a las pymes porque aumenta el riesgo de pago a partir del esquema de tasas altas”. El problema es que cuando la caída del nivel de actividad, que ya era pronunciada, se profundiza, se empieza a trabajar sobre los gastos”.

“Se restringe, mano de obra de terceros, horas extra por falta de actividad, empieza notar se adelanta vacaciones. Se pidieron RePro (el programa de asistencia a las empresas en crisis para el pago parcial de sueldos) y si bien se dieron en algunos sectores, no fueron muchos”, destaca.

Uribarren lamenta que se asista a una situación de “estabilidad”, pero que no significa el fin de la crisis sino porque se alcanzó “un piso”. “Nosotros no tenemos información sobre la expulsión del mercado formal al informal, pero sería una reacción lógica”, admite ante la aparición de negocios con acuerdos entre partes para achicar costos con evasión impositiva.

Por eso insiste en la necesidad de repensar el esquema impositivo. “Aumentar la presión impositiva para bajar la actividad no es un buen negocio para el Estado. Por eso necesitamos que la economía empiece crecer”, sentencia.