Frente a los ojos, con un estallido, el cosmos empieza a desplegarse violento. La materia oscura que envuelve el espacio se ve surcada por cuerpos candentes que viajan veloces. Nacen las galaxias y las estrellas. La Tierra arde en sus comienzos. Desde la butaca que vibra y se agita, como si viajáramos en una nave que se sacude en su travesía, somos testigos privilegiados de los orígenes del universo. El periplo virtual en uno de los nuevos simuladores del Planetario llega a su fin y el aterrizaje es ahí mismo, en Palermo.

Los cielos deslumbran con sus misterios. A lo largo del año, aficionados a la astronomía y curiosos ocasionales cuentan en Argentina con una gran variedad de actividades para conocer un poco más sobre los cuerpos celestes.

Charlas, clubes de amantes de esta disciplina, tours a destinos astronómicos y las visitas a los observatorios repartidos en distintos puntos del país convocan a miles de exploradores espaciales.

A las propuestas se suman las nuevas atracciones del Planetario de Buenos Aires, que este año cumplió 50 años y reabrió renovado, con equipamiento como juegos interactivos, dispositivos de realidad virtual y hasta un robot humanoide.

Veladas estelares
Desde hace 37 años, en Vicente López, el Club de Astronomía Ingeniero Félix Aguilar (CAIFA), es punto de encuentro en zona norte para quienes se fascinan con las singularidades del firmamento. “Cuando sos chico te preguntás cómo funcionan las cosas en el cielo. Llegué acá buscando maneras más profundas de responder a esas preguntas que te hacías en la infancia”, cuenta Gabriel R. Bengochea, Coordinador de las charlas que se dan en este centro y Físico del Conicet que trabaja en Cosmografía. Forma parte del grupo desde que estaba en el colegio secundario.

Las charlas se realizan los sábados a la tarde, de 18,30 a 20,30 hs, en Avellaneda 1541. El público es variado en edades (se juntan jóvenes de 20 años y mayores de 70) y en ocupaciones (amas de casa, abogados, psicólogos, ingenieros).

Hay habitués y gente que asiste a algún encuentro específico en función del tema. “Tratamos de que sean aptas para todos, que no necesites un gran conocimiento. Empezamos el año con temas más básicos (qué es la Astronomía, qué es el sistema solar) y hacia fin de año vamos a temas más puntuales“, explica Bengochea.

En el Parque Centenario, la Asociación Argentina de Amigos de la Astronomía es otro de los clásicos para saciar la curiosidad estelar. Todos los viernes y sábados, a partir del anochecer, si no está nublado, se realizan visitas guiadas con observaciones por telescopio para el público en general. Tienen una hora de duración y un arancel de $60 para los mayores y $40 para los menores. Las de este fin de semana están dedicadas a la Luna y la del sábado 9 de diciembre a Rigel y Sirio, dos de las estrellas más brillantes. Además, cuando hay algún fenómeno imperdible, como eclipses o aproximaciones de planetas, se organizan jornadas especiales de observación, con charlas introductorias.

Años luz
Una puñado de destinos en todo el país se empezaron a posicionar también en un rubro que todavía tiene mucho para crecer: el turismo astronómico. San Juan, Mendoza, Córdoba y Tucumán son algunas de las provincias de Argentina que hacen punta. En la provincia de Buenos Aires, algunas estancias, proponen veladas nocturnas para ver y aprender a identificar los astros. Hace un tiempo se realizaban también observaciones en los viajes de Buquebús a Uruguay, pero por ahora se discontinuó la propuesta. En Chile, el desierto de Atacama, es un lugar inmejorable para entregarse a esa aventura. Los tours suelen combinar paseos por las bellezas geográficas de la región y noches de experiencias cosmoló- gicas junto al fogón.

Con uno de los cielos más diáfanos del mundo y un clima privilegiado que le permite tener 300 días de sol al año, San Juan potencia cada vez más la actividad. Cuenta con varios observatorios que se utilizan para la ciencia y el turismo. El Parque Nacional El Leoncito, en la falda de la Sierra de Tontal, contiene dos estaciones abiertas al público: el Complejo Astronómico El Leoncito (Casleo) y el Observatorio Carlos Ulrico Cesco.

“Este cielo está en la categoría de los mejores para la observación. Deben reunir tres condiciones: bajo porcentaje de humedad, baja contaminación lumínica y baja contaminación ambiental. Buscaron durante dos años el mejor lugar para instalar el centro”, explica a BAE Negocios Julio Antonio Vicentela, quien trabaja en el Casleo desde hace años como operdor de telescopio y uno de los encargados de dar las charlas al público. Las actividades se realizan en tres turnos: de 10 a 12 hs, de 16 a 18 hs y a las 21,30 hs, cuando se realiza la observación a través de los telescopios instalados en una plataforma. La entrada tiene un valor de $100.

“No todo el año vemos lo mismo. En 15 días más vamos a ver Júpiter y Marte. Ahora se está viendo la Nebulosa de Orión (de noviembre a febrero), cúmulos globulares y la nebulosa de la tarántula, que tiene forma de araña. También, claro, vemos la luna y alguna estrella noble que hay en la zona”, describe Julio Antonio, entusiasmado y orgulloso de la estación astronómica. La astronomía cautiva, deslumbra y entusiasma. Los ojos de quienes miran al cielo brillan tanto como los astros distantes.

  • Robots y simuladores en el Planetario renovado

Se llama Galbot y es el nuevo robot humanoide que encontró hogar en el Planetario. El nombre fue elegido por los vecinos de la ciudad. Mueve los brazos cuando responde preguntas, que pueden ser de temas personales (de dónde viene, si le gusta el arte) o sobre datos científicos, y hasta canta. También te sigue con los ojos y es capaz de detectar género y edad del interlocutor y cambiar el discurso en función de esas variables. Esta maravilla, único en sus características en América Latina, es uno de las nuevas atracciones de este tradicional centro de divulgación astronómica.

El Planetario Galileo Galilei estuvo cerrado nueve meses y abrió con todo el brillo para festejar sus 50 años. “La restauración tuvo tres ejes: el exterior (parque, senderos y aguas del lago), el interior donde se trabajo preservando el espacio patrimonial y el tecnológico, que incluye las nuevas atracciones”, explica Javier Cuello, que está a cargo de la Dirección General de Ciencia y Tecnología, del Ministerio de Modernización. Durante un recorrido con BAE Negocios, cuenta que hay un nuevo sistema de video mapping en la cúpula y datos sobre la ciudad que se transmiten en las pantallas led del anillo de Saturno (son transparentes porque la gente pedía poder ver el interior del Planetario). Butacas 4D con anteojos de realidad virtual (con contenidos realizados por desarrolladores locales), simuladores para realizar un viaje a marte o descubrir el origen del universo, juegos con reconocimiento de movimiento y el robot Galbot son algunas de las incorporaciones del Museo del Futuro, ubicado en el primer piso. “Con la tecnologia es posible acercar mucho más el conocimiento a la gente. Con las pantallas táctiles aprendés cosas que antes con los libros no podías”, comenta Javier. Según anticipa, en 10 o 15 días estará disponible el sistema online de compra de entradas.