“¿Quién quiere vivir para siempre?” se preguntaba Freddie Mercury a bordo de esa voz tan dulce como inquietante. A lo largo de la historia del cine, comprobamos que una de las quimeras del ser humano es precisamente esa, la vida eterna. Y ahora la fantasía de trascender llega en formato de serie.

Con apenas echar un vistazo se advierte que la estética de esta nueva producción de Netflix está completamente en deuda con “Blade Runner” (como la mitad de las películas de ciencia ficción post 1982) y, más cerca en el tiempo, la fallida “Ghost in Shell”, filme en el que una joven japonesa muerta despierta en el cuerpo de... Scarlet Johansson. Gente afortunada.

La asociación con el clásico de Ridley Scott es inevitable, dado que además “Altered Carbon” está basada en la novela cyberpunk noir homó- nima de Richard K. Morgan, editada en 2002, y quizá no haya algo más cyberpunk que “Blade Runner”.

La historia comienza 300 años en el futuro, cuando el avance de la tecnología ha permitido lo impensable: la conciencia puede digitalizarse y transferirse a otro cuerpo; por supuesto, si se tiene el dinero para solventarlo.

Takeshi Kovacs es el único soldado sobreviviente de un grupo de élite de guerreros interestelares caídos, que formaban parte de una rebelión contra el nuevo orden mundial en el que unos pocos millonarios viven para siempre acumulando poder y reinan bajo la lógica de la corrupción y las perversiones.

Tras dos siglos y medio “congelado” en una suerte de limbo, Kovacs (originalmente interpretado por Will Yun Lee) despierta en otro cuerpo, el de Joel Kinnaman (“The Killing”, “House of cards”) gracias a Laurens Bancroft (James Purefoy, - “The following”, “Resident Evil”) Este “Meth” -así le dicen en la jerga a los ricachones de “larga vida”- le ofrece un trato: si lo ayuda a descubrir cómo sucedió su propio asesinato, estará libre de antecedentes criminales y se marchará con mucho dinero. Si no, vuelve a su crisálida criogénica a dormir por un par de siglos más.

Pero aunque el ex soldado tiene otra oportunidad para vivir, con su nuevo envase vendrán otros problemas. Hay una detective que estaba enamorada del dueño del atractivo cuerpo actual de Kovac -por suerte es una chica sexy- y un ex militar que culpa al millonario que lo empleó por la muerte de su hija, hoy atrapada en una jaula digital, entre otras situaciones que incluso tienen que ver con la propia historia familiar del protagonista.

Cabe destacar que, siguiendo el riesgo que tomaron en sus inicios series “tanque” como “Game of Thrones”, aquí tampoco se escatima en sexo y violencia. Los aburridos Meths, que llevan viviendo muchas más décadas que el resto, se entretienen ideando nuevas y retorcidas formas de pasar su tiempo, algo que para ellos es inagotable. Entonces, ponen todos los límites de la moral a prueba, ultrajando y asesinando a mujeres, hombres y niños pobres. La pesadilla capitalista de la polarización aquí es real: de un lado los millonarios eternos, y del otro, los mortales prescindibles, sin poder ni riqueza.

El 2 de febrero “Altered carbon” llega al streaming con 10 episodios que recorren el policial, el sci-fi, y una interesante trama dramática en torno a las particulares relaciones que se desarrollan en una sociedad sin futuro para la mayoría.