Keith Jarrett es una suerte de talismán que suele convocar no sólo a los entendidos sino a aquellos que expresan cierta afinidad por el jazz aunque puedan estar lejos de la devoción. Sus shows, en solitario o con el clásico trío con Gary Peacock y Jack DeJohnette, suelen mostrar salas llenas y plantean la obligación de una escucha atenta regada con silencio sepulcral. Sus demandas de quietud a la audiencia ya son célebres y las presentaciones que brindó en Buenos Aires años atrás dieron testimonio de esa obsesión.

La prolífica carrera de Jarrett se vio suspendida temporalmente a fin de 1996 cuando se apoderó del músico una rara enfermedad, el síndrome de fatiga crónica, que por dos años lo mantuvo alejado de los escenarios y de los estudios de grabación. Pero también lo distanció del piano: él mismo confesó que no contaba con fuerzas para sentarse a tocar por más de cinco minutos. Le costó superar el trance, especialmente en su fase inicial, cuando no se tenía en claro el diagnóstico.

Curiosamente, el último registro publicado de Jarrett es una serie de conciertos que son previos a la irrupción del mal. Se trata de una caja que el sello ECM editó el año último con cuatro cds titulada A Multitud of Angels. Son cuatro presentaciones en solitario que el pianista ofreció en distintas ciudades de Italia en octubre de 1996. Y ahora se invierte la ecuación: ECM anuncia para el mes próximo la publicación de un disco doble que marca el regreso de Jarrett a los escenarios después de aquel apagón temporal de hace veinte años. El disco lleva el sugerente título After the Fall y lo encuentra al frente de su trío con Peacock y DeJohnette en una performance que tuvo lugar en Newark, New Jersey, en noviembre de 1998. Jarrett admite que se trató de un show histórico porque marcó su retorno a escena, pero también asegura que fue un gran concierto.

El trío sobrevuela en este registro varios standards del Great American Songbook, como Autumn Leaves, When I Fall in Love o Ill See you Again, pero también temas de Charlie Parker, Sonny Rollins y una inusual versión de Moment´s Notice de Coltrane. Se percibe en este disco una alta dosis de swing en la interacción del trío, superior en buena medida a los trabajos que se editaron después. ¿Se esmeraba Jarrett en dar por superado el incidente de salud que lo postró?

Como sea, un nuevo álbum de Jarrett siempre es para festejar. Es cierto que ya se había celebrado el regreso al disco luego de su síndrome de fatiga cuando ECM publicó en 1999 The Melody at Night, with You, que Jarrett grabó en su casa cuando recuperó fuerzas y dedicó a su mujer, Rose Ann.

Pero este rescate de un show en vivo del trío supone un hallazgo que permite evaluar el recorrido musical de un artista de elite en un momento especialmente complejo para su carrera. Con esta edición, además, ECM ratifica su productiva sociedad con Jarrett, que nació en 1971 con el excelente Facing You y que hoy llega a cada vez más audiencias con la reciente decisión de la compañía discográfica de sumar sus discos a todas las plataformas digitales.