El peor síntoma de la involución laboral en 2019

La rotación nula o negativa es uno de los mayores indicadores de cómo está retrocediendo el mercado del trabajo

Semana a semana sumamos declaraciones del Gobierno donde auguran un desmotivante escenario de negocios en 2019. Podría pensar que son sólo extrañas estrategias discursivas, aunque el presupuesto aprobado recientemente no deja lugar a dudas sobre la asertividad de esos augurios. El estimado crecimiento negativo del PBI y la inflación proyectada del 23% son ejemplos de la ausencia de dudas sobre el pésimo 2019 que parece esperarnos a la vuelta de la esquina.

En este artículo no busco abordar el debate sobre los gastos fiscales, el déficit cero o los intereses derivados de los préstamos internacionales. Lejos aunque indirectamente relacionado a todos estos puntos, las últimas semanas también han puesto sobre la mesa expectativas negativas sobre el crecimiento de los negocios en Argentina.

Abundaron informes donde los patrones indican que pocas compañías piensan incorporar personal y por lo contrario muchas actualmente planifican avanzar en desvinculaciones masivas. En esa misma línea, el clima de negocios brilla por lo negativo: en general ninguna empresa ni industria estima crecer las ventas o la dimensión del negocio. Si a esto le sumamos la constante amenaza de la sustitución de mano de obras por tecnologías de la cuarta revolución industrial, el escenario 2019 se revela realmente depresivo.

Ver que las empresas no piensan contratar nuevos empleados y al mismo tiempo desvincular actuales recursos hace que el resultado de la ecuación sea peligroso: una rotación nula o negativa, el peor síntoma de una involución laboral. Entiendo esto por demás peligroso por variados motivos, y todos ellos alienados con la ausencia de crecimiento organizacional.

Por ejemplo, la imposibilidad de incorporar nuevos recursos aleja a la empresa de contar con "sangre nueva". Personas con nuevas ideas, motivadas, expectantes, sin vicios de trabajo ni con sesgos propios de una cultura organizacional que desconocen. Por lo contrario, la imposibilidad de desvincular puede estancar a la empresa en términos de tener recursos que ya no sean productivos por acumular años de descontento e insatisfacción. En términos de competencias la empresa pierde el flujo continuo de conocimientos, habilidades y actitudes que intercambia con el mercado de trabajo habitualmente.

La rotación nula, o peor aún negativa, es síntoma que las empresas no aumentan la dimensión de su negocio. Empresas de mano de obra intensiva requieren mayor cantidad de personas cuando aumentan sus operaciones de compra y venta. En menor medida, empresas de servicios también necesitan incrementar recursos si aumentan la cantidad de clientes. En este análisis de crecimiento de nómina asociado al crecimiento del negocio, vale señalar los impactos de la sustitución tecnológica, aunque Argentina aún no vea los impactos de manera determinante.

En artículos anteriores mencioné la necesidad de repensar los costos laborales toda vez que implican mucho más que cargas sociales, sino todas las erogaciones que el empleador realiza en pos de la retención y la satisfacción: beneficios, prestaciones, educación, etc. Al haber rotación nula o negativa, seguramente las inversiones en capacitación y nuevos beneficios serán reconsideradas en términos decrecientes. Una crisis económica inevitablemente acerca a la pasividad, a una rotación estancada. Más su carácter nulo o negativo ponen seriamente en riesgo la composición humana que logra los objetivos organizacionales.

Por último, el clima laboral no es ajeno a este síntoma. Los que buscan trabajo pierden expectativas y hallan a las empresas menos atractivas. Aquellos que tienen trabajo, se tornan conservadores en sus acciones regidos por el miedo de perder la tan preciada estabilidad laboral en tiempos de crisis. Una sensación de inherente miedo generalizado se apodera del clima y las acciones individuales.

El Gobierno hace declaraciones y presenta acciones tales como el presupuesto que no resultan atractivas para las empresas en 2019. Dentro de las fronteras organizacionales, también tendremos "declaraciones y acciones" de empleados que no sumen a la evolución del negocio. Evidentemente, los problemas derivados de la rotación de la nómina son un síntoma más a tener en cuenta dentro de una economía complicada. El rol de los liderazgos será clave para sobrellevar tan anómala situación. Sin dudas aquellos que tengan la capacidad de pensar las empresas más allá del 2019 saldrán victoriosos de la contienda.

* Profesional del Área de Recursos Humanos

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