Lógica de lo impensado: crecer en tiempos de crisis
Los momentos de tempestad también nos permiten visualizar el escenario de otra manera
Días difíciles desde los resultados de las PASO y la tendencia indica que más difíciles serán hasta las elecciones finales. Inclusive pareciera que la dificultad se proyectaría aún más en el tiempo para invadir todo 2020. Una serie de cuestiones elevan el alerta para los próximos meses: la abrupta devaluación del peso, el aumento del riesgo país, la baja en cotizaciones de acciones locales, el diferimiento en pagos de deuda y en consecuencia, la inevitable depreciación de los salarios.
En términos de recursos humanos, las primeras reacciones son las que la triste experiencia nos dicta. Pensar en suspensiones, despidos, mayor rigidez en la disciplina, freno en las incorporaciones y proyectos de valor agregado. Tal vez estos meses no sean la excepción y esas acciones tengan lugar, pero en esta columna pretendo compartir una mirada distinta en torno al crecimiento de las empresas.
Vale destacar que arrancamos perdiendo desde el vestuario; el anhelo de "mantener rentabilidades" con estas reglas de juego resulta por menos ilusorio. Pero si hay ilusión hay esperanza, y por ello la consideración de llevar adelante acciones que acerquen al objetivo del crecimiento.
Abordo entonces el título de la columna, ¿se puede crecer en medio de una crisis? Estoy convencido que sí. Seguramente no en los ratios propios de una época de abundancia o en ventas nominalmente superiores a la performance histórica. Sin embargo, los momentos de tempestad también permiten ver el escenario de otra manera y poner en valor gestiones que la bonanza lleva a la vista gorda. Así como un animal agudiza sus sentidos, inunda su sistema nervioso de adrenalina y bombea más sangre al corazón, las empresas bien pueden utilizar los efectos inmediatos de una crisis para crecer.
¿No perder, implica crecer cuando hay crisis? Tal vez sí cuando haya otras empresas del espacio que efectivamente estén perdiendo. Entonces si los números no acompañan, ¿cómo se puede crecer en tiempos de crisis? Apelando a lo impensado, desafiando a la lógica porque la política todo lo puede. La lógica postula que a mayores ingresos por ventas menor la incidencia de los gastos, y que a la inversa, cuando menos se vende dicha incidencia aumenta porque la mayoría de los gastos sin indirectamente proporcionales a los ingresos (independientemente del volumen de venta, los sueldos acordados hay que pagarlos igual) ¿Y si la apuesta es a aumentar la productividad de algunos gastos? ¿Hacer más con menos?
La negociación sindical se convierte en algo prioritario, ya que cualquier acción implicará cambios en las modalidades de trabajo (jornadas, horas, tareas, sectores). Delegados y sindicatos son actores que deben estar involucrados, ofreciendo su mirada y acompañando las decisiones. La búsqueda de la eficiencia a cada momento y proceso, siendo los colaboradores el centro de gravedad en esa búsqueda, puede sorprender a más de un escéptico. Esas personas no son tontas, no viven en una burbuja. Saben lo complejo de la situación y al igual que quienes piensan acciones de crecimiento en crisis, tienen las competencias para cambiar y buscar el nuevo objetivo cuidando su fuente de trabajo. Como si esto fuera poco, el sólo hecho de tenerlos en cuenta en decisiones y la demostración de la organización por evitar las reacciones mencionadas en el segundo párrafo, puede comprometerlos aún más con la empresa.
Por otro lado, la comunicación considero es el complemento de la negociación sindical. Hay que informar sobre el devenir de la operación, intentando minimizar el margen de interpretación para que las personas no generen dudas e incertidumbres erróneas o infundadas.
Se dice habitualmente que uno extraña algo cuando deja de tenerlo. Serán tiempos de poner en valor beneficios que a veces olvidamos el valor que tienen, toda vez que las organizaciones asumen un alto costo por brindarlos al colaborador. La solución no es quitarlos, sino reconsiderarlos valorativamente. En una crisis económica las áreas de recursos humanos tienen mucho por crecer, apostado a lo impensado y dejando lógicas racionales de lado. Son tiempos donde las emociones se imponen sobre la razón y nadie mejor que los miembros de esta área para entender las realidades de los distintos colaboradores a las cuales sólo se puede acceder cuando se generan fuertes lazos de confianza y real preocupación por la situación del otro.
Una empresa puede crecer en medio de una crisis. No a través de sus números inmediatos más sí apostando a reconsiderar estructuras, rasgos culturales, metodologías de trabajo, valores compartidos, acercamientos inexistentes. Cuando pasa la tempestad, una nueva realidad se presenta. Nada mejor que enfrentarla habiendo trabajado fuertemente cuestiones que los tiempos de bonanza no lo permiten. Porque lo que no mata fortalece, las áreas de recursos humanos pueden demostrar que se puede crecer en tiempos de crisis.
*Profesional del Área de Recursos Humanos

