Management japonés: un país detrás de una gestión

¿Es posible adaptar las técnicas de la máquina de hacer negocios nipona?

Su literal historia marca lo siguiente: tres siglos aislado del mundo, sangrientas guerras con China y Rusia, dos guerras mundiales en su territorio, dos bombas atómicas y tan sólo setenta y tres años después se convierte en la tercera economía del mundo con 4.4 billones de dólares. Japón es Japón, ninguno otro país es como Japón.

La excepcionalidad del antiguo Imperio del Sol Naciente es digna de un libro en sí misma, por eso aquí sólo nos detendremos en una arista de su historia que se nos revela con el mismo carácter de excepcionalidad: su management. Intentaremos reflexionar sobre buenas prácticas que nuestro management local podría considerar de cara a la necesidad de ganar competitividad externa.

¿Alguna vez escucharon a alguien disconforme por haber comprado un auto Toyota? Visitar la planta de Zárate es un placer para cualquier amante de la organización industrial ¿Y alguna vez lamentaron haber comprado un dispositivo Sony o Panasonic? Seguramente la respuesta es negativa. Las empresas japonesas son admiradas mundialmente por la calidad y confiabilidad de sus productos, siendo una de las claves de ello su management.

Ahora bien, ¿qué tiene de diferencial su modelo de gestión? Que detrás de ella hay una historia de país y una cultura muy particular. Esto decía un comerciante argentino en 1930 sobre los trabajadores japoneses: "son laboriosos y tenaces, resistentes e incansables, ingeniosos y capaces. Tienen un elevado concepto de la organización familiar y aprecian debidamente la necesidad de educarse e instruirse. Trabajo, familia y educación constituyen sus principales preocupaciones". Y esto dijo un inmigrante japonés de la época al respecto: "todo trabajo es búsqueda de conocimiento. Trabajar de todo corazón en cualquier ocupación era un modo de templar el carácter. El trabajo era ante todo un medio para forjar el carácter y sólo secundariamente una actividad productiva."

Los sentidos que atribuyen al trabajo los japoneses son ciertamente dispares de los nuestros. En casos de inmigrantes, dichos sentidos acentúan su influencia. Señalados históricamente como personas de alto rendimiento, fueron objeto de discriminaciones por parte de trabajadores locales en todos los países donde se instalaron. Los japoneses no compiten entre ellos, en Argentina siempre ubicaron sus emprendimientos contemplando la lejanía de otro japonés. Las cadenas migratorias familiares fueron siempre netamente laborales.

En resumen, hay una historia de país atrevidamente resumida en el primer párrafo y en consecuencia una cultura que impregna la concepción del trabajo evidenciada en los párrafos precedentes, ambas sin dudas excepcionales. De allí que el management japonés sea inigualable: enfocados en el largo plazo, amantes de la confianza, la productividad extrema, la calidad, el nulo error, la disciplina, la toma de decisiones colectiva y los trabajos de por vida. Lo magistral inclusive es que han sabido instalar su management en todo el mundo sin modificar su esencia japonesa. Entonces, ¿qué puede aprender de Japón el management argentino?

Tal vez llegó el momento de pensar si en términos laborales Argentina tiene una cultura laboral diferencial y más ambicioso aún, soñar con modelos de gestión nacionales y dignos de imitación mundial. No tenemos dudas que no somos Japón, nunca lo seremos. Pero somos Argentina y nuestros recursos humanos son admirados en todo el globo. Un buen comienzo sería adaptar lo sublime de la gestión japonesa al entorno local a partir de consensos entre todos los actores involucrados.

La necesidad de identificar buenas prácticas en otros espacios se convierte en algo estratégico para nuestro management, toda vez que la interculturalidad de las nóminas pasó a ser moneda corriente: en cualquier pyme conviven diariamente personas de variadas nacionalidades. Tomar lo mejor de cada una de ellas y crear una nueva cultura de trabajo nacional suena también ambicioso. Así como la cultura de trabajo japonesa es propia de ese país, Argentina bien podría pensar en construir una cultura laboral diferencial en base al entrecruzamiento de distintas culturas de trabajo; de manera similar a cómo se construyó la Argentina moderna: con inmigración masiva de distintas comunidades a finales del siglo XIX.

La principal enseñanza del management japonés es que detrás de él hay un país, una historia y una cultura identificables a cada análisis. Esto pensaba Truman, el presidente de Estados Unidos que autorizó el uso de las dos bombas atómicas en la segunda guerra mundial: "había una creencia generalizada entre los planificadores militares estadounidenses que los japoneses lucharían hasta el último hombre". Bien vale la pena pensar un nuevo management argentino a la altura de nuestra historia.

*Profesional del Área de Recursos Humanos

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