Más mujeres en ciencia, menos poder: la brecha que persiste en la innovación
Aunque son mayoría al ingresar al sistema científico, las mujeres continúan subrepresentadas en cargos de decisión y áreas clave
Aunque las mujeres son mayoría entre quienes ingresan al sistema científico, la brecha de género persiste y, en muchos casos, se profundiza a lo largo de la carrera.
El acceso no garantiza igualdad real, especialmente en los espacios de decisión y en los sectores estratégicos de la innovación.
Así lo señala un informe de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), ONU Mujeres y la OCDE, que advierte que las mujeres representan el 43% del personal en investigación y desarrollo en la región iberoamericana, pero siguen subrepresentadas en ingeniería, tecnologías digitales y disciplinas vinculadas a la innovación productiva.
Las mujeres representan entre el 55% y el 60% en los niveles iniciales de la carrera científica
La economista Diana Suárez explica que estas desigualdades responden a dinámicas estructurales del sistema científico y del mercado laboral.
Uno de los factores clave es el llamado "efecto Matilda", que describe la falta de reconocimiento y las mayores dificultades que enfrentan las mujeres para acceder a financiamiento, liderar proyectos y consolidar reputación académica.
La brecha comienza temprano: estudios citados en el informe muestran que desde la infancia muchas niñas internalizan estereotipos que asocian la inteligencia y el desafío con lo masculino, lo que impacta luego en sus elecciones educativas y profesionales.
En Argentina, las mujeres representan entre el 55% y el 60% en los niveles iniciales de la carrera científica, pero su presencia disminuye en los cargos jerárquicos. Solo entre el 25% y el 30% de los puestos de dirección están ocupados por mujeres, lo que genera una brecha salarial indirecta a lo largo de la vida laboral.
El informe advierte que, sin políticas activas con enfoque de género, la digitalización y los modelos de evaluación basados en la hiperproductividad pueden profundizar estas desigualdades.
Reducir la brecha, concluyen las especialistas, no es solo una cuestión de equidad, sino una condición clave para fortalecer la innovación y el desarrollo sostenible.

