Migrantes y refugiados se contagian más enfermedades de las que transmiten

También tienen índices de accidentes laborales mayores que los de trabajadores locales, según un informe realizado por la OMS

A pesar del supuesto generalizado que indica lo contrario, y que es repetido incluso por líderes mundiales como el estadounidense Donald Trump, existe un riesgo muy bajo de que los refugiados y los migrantes transmitan enfermedades a la población que los recibe, según reveló un estudio reciente de la Organización Mundial de la Salud, que agrega que además tienen una tasa de accidentes laborales mayor que la de los trabajadores locales.

Cerca del 3% de la población mundial es migrante. En general, todos gozan de buena salud pero corren el riesgo de enfermarse durante el viaje o en los países a los que llegan, por malas condiciones de vida o desajustes en el estilo de vida que llevaban, de acuerdo con el Primer Informe sobre la salud de los refugiados y migrantes en la Región Europea, publicado por la Organización Mundial de la Salud, y replicado por el sitio web Sputnik.

De acuerdo con el estudio, en el mundo hay actualmente unas 25,4 millones de personas que cruzan las fronteras en busca de protección, en tanto que otros 43,1 millones deciden migrar por otros motivos. El 85% de los refugiados en todo el mundo se encuentran en países en desarrollo, agrega el texto de la OMS, que resalta que las personas que migran y llegan a campamentos con viviendas y servicios de saneamiento deficientes, o sufren cambios en su estilo de vida, como la ingesta de alimentos y agua inadecuados y el aumento del estrés, tienen más posibilidades de enfermarse.

Vivir con un saneamiento deficiente y agua contaminada aumenta el riesgo de una variedad de infecciones (bacterianas, virales y parasitarias), incluso de enfermedades prevenibles por medio de la vacunación.

Los migrantes y refugiados enfrentan a menudo muchos desafíos para acceder a la atención médica, que pueden darse por "su estatus legal, barreras de idioma y discriminación", señala la OMS, que en vista de ello llama "a todos los países a implementar políticas que brinden servicios de atención médica a todos los migrantes y refugiados, independientemente de su estatus legal".

Curiosamente, las personas que migran tienen un riesgo menor de todas las formas de cáncer, excepto el cáncer cervical. Según la OMS, es más probable que el cáncer se diagnostique en una etapa avanzada, lo que puede llevar a resultados de salud considerablemente peores en comparación con la población en la que se insertan. Los refugiados y los migrantes también tienen una mayor incidencia, prevalencia y tasa de mortalidad por diabetes que la población local. Mientras que la mayoría de aquellos que son diagnosticados como VIH positivos por lo general adquieren la infección después de haber llegado a Europa, y no antes.

El trastorno de estrés postraumático también aparece con mayor frecuencia entre los refugiados y solicitantes de asilo, en comparación con la población que los recibe. La OMS asegura que la depresión y ansiedad comúnmente se relacionan con procesos prolongados de búsqueda de asilo y malas condiciones socioeconómicas, como el desempleo o el aislamiento de los refugiados.

Los migrantes laborales constituyen el grupo más grande de migrantes a nivel mundial: en 2015 alrededor del 12% de todos los trabajadores en la región europea eran migrantes. Sin embargo, las condiciones de empleo varían drásticamente. Los migrantes varones experimentan significativamente más lesiones relacionadas con el trabajo que los trabajadores no migrantes.

Los niños sin padres o un referente adulto son especialmente más vulnerables que el resto de los migrantes. Los riesgos de secuestro y trata con fines de comercialización y explotación pueden exacerbarse si los controles fronterizos son débiles. Además, los niños también son vulnerables a la explotación sexual y experimentan mayores tasas de depresión y síntomas de trastorno de estrés postraumático.

Para lograr erradicar los problemas que sufren los migrantes y refugiados, la OMS pide que los países proporcionen "una cobertura de salud asequible y de calidad, así como protección social"; que sus sistemas de salud "sean cultural y lingüísticamente sensibles para abordar la barrera de la comunicación", entre otros.

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