Un esquema financiero cambiario muy inestable
La inestabilidad del mercado de cambios y la inflación, los temas que dominaron la agenda económica en la última semana, analizados por especialistas
Las tensiones en el mercado de cambios de las últimas semanas obligaron al banco central a dejar de lado su dogmatismo liberal, para pasar a intervenir vendiendo divisas con la finalidad de estabilizar el dólar. Las ventas por aproximadamente USD 1.000 millones a lo largo de las 3 primeras semanas de marzo permitieron evitar que la divisa supere los $21, cerrando momentá- neamente la carrera alcista del dólar iniciada en diciembre del año pasado que implicó una devaluación del 16% a lo largo del verano.
La corrida veraniega puso en evidencia el inestable esquema cambiario-financiero montado por la gestión M. Un volumen de LEBACs equivalente al nivel de reservas internacionales, altamente sensible a la política de tasas de interés y expectativas de devaluación, cuyo stock se duplica anualmente, constituye una bomba de tiempo.
El presidente del central intentó calmar los mercados señalando que “todo el stock de Lebac está respaldado por las reservas que tenemos en la hoja de balance”. Un argumento con reminiscencias a los tiempos de la convertibilidad en los que Federico Sturzenegger inició su carrera como funcionario.
Sin embargo, lo que no menciona Sturzenegger es que el origen de las divisas que adquirió como reservas, ha sido el endeudamiento externo del Estado. En enero de 2018 el Tesoro realizó colocaciones netas de títulos por USD 8.925 millones y en el acumulado anual desde diciembre de 2015 el gobierno lleva emitido un total de USD 87.291 millones de nueva deuda (adicional a la colocada para repagar deudas).
En ese sentido, si comienza a flaquear el acceso al endeudamiento externo y el mismo deja de ser lo suficientemente grande para cubrir el cada vez mayor agujero que muestran nuestras cuentas externas. Así, las reservas internacionales dejarán de estar disponibles para cubrir una corrida. En ese caso, el gobierno deberá optar por una brusca devaluación que licue el valor de las LEBACs, con su consiguiente impacto inflacionario y de caída de la actividad económica y el empleo. Y/o el canje compulsivo de las mismas por un activo de largo plazo que disminuya la potencia de la corrida.
De ahí que todo este castillo de naipes descanse necesariamente sobre un fluido y creciente acceso al financiamiento internacional. Al respecto, la política de alzas de tasa de la Reserva Federal norteamericana ha impactado en la deuda soberana argentina. Las tasas exigidas por el mercado a fin de emitir deuda en divisas han aumentado, implicando aproximadamente un punto porcentual más a lo largo de toda la curva de tasas.
*Director CESO
