Guerra en Medio Oriente

EEUU intensifica ataques contra Irán mientras Ormuz sigue cerrado

La ofensiva de EEUU e Israel contra Irán se profundiza con miles de misiones militares. El cierre del estrecho de Ormuz dispara el petróleo y suma presión geopolítica global.

La guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel entró en una nueva fase de escalada militar con el estrecho de Ormuz prácticamente cerrado y ataques sostenidos contra infraestructura iraní, mientras crece la presión diplomática y económica en torno al conflicto.

El jefe del Comando Central de Estados Unidos, Brad Cooper, afirmó que las fuerzas estadounidenses continuarán con las operaciones destinadas a debilitar la capacidad de Irán de amenazar el tráfico marítimo en ese paso estratégico del Golfo Pérsico.

"Continuaremos mermando rápidamente la capacidad de Irán de amenazar la libertad de navegación dentro y alrededor del estrecho de Ormuz", sostuvo Cooper en un video difundido en la red social X (Twitter).

Según detalló el comandante, los ataques estadounidenses del viernes contra la isla de Jark -principal centro exportador de petróleo iraní- destruyeron más de 90 objetivos militares, entre ellos depósitos de almacenamiento para minas navales y misiles.

En los últimos 16 días, añadió, las fuerzas de EEUU llevaron adelante más de 6.000 misiones de combate y destruyeron más de 100 embarcaciones navales iraníes. Cooper agregó que Irán disparó cientos de misiles y drones contra objetivos en alrededor de doce países de la región desde el inicio de la ofensiva.

El estrecho que sacude al mercado mundial

El conflicto alteró el transporte marítimo global y disparó los precios del petróleo. El estrecho de Ormuz, por donde circula cerca de una quinta parte del suministro mundial de crudo, permanece virtualmente cerrado por acciones iraníes.

El barril de petróleo superó los USD 103 en las primeras operaciones del lunes y el crudo Brent llegó a cotizar cerca de USD 104, un aumento cercano al 45% desde el inicio de los ataques de EEUU e Israel contra Irán el 28 de febrero. Durante el conflicto, el precio llegó a acercarse a USD 120.

La escalada militar también impactó en la infraestructura regional. Un dron iraní impactó un tanque de combustible cerca del Aeropuerto Internacional de Dubái, el mayor aeropuerto del mundo en tráfico internacional de pasajeros, lo que provocó un gran incendio y obligó a cerrar temporalmente la terminal aérea.

Trump presiona a aliados y mira a China

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que exigió a varios países que envíen buques de guerra para garantizar la seguridad de la navegación en el estrecho.

"Que recibamos apoyo o no, pero puedo decir esto: lo recordaremos", afirmó Trump al referirse a los aliados que decidan no participar en las operaciones.

En una entrevista con el Financial Times, Trump afirmó que su viaje a China previsto para fines de marzo podría retrasarse mientras Washington intenta presionar a Pekín para que ayude a reabrir el estrecho.

Sin embargo, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, relativizó esa posibilidad y señaló que cualquier eventual postergación del encuentro con el presidente chino Xi Jinping obedecería a razones logísticas y no a una exigencia directa sobre el paso marítimo.

Analistas del Council on Foreign Relations señalan que China podría mostrarse menos vulnerable al bloqueo del estrecho de Ormuz de lo que sugiere la Casa Blanca.

Según estimaciones citadas por el investigador Rush Doshi, el petróleo que atraviesa ese paso marítimo representa hoy menos de la mitad de las importaciones petroleras chinas y alrededor del 6,6% de su consumo energético total.

Rusia advierte sobre una guerra prolongada

Desde Moscú, el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, afirmó que EEUU e Israel podrían haber subestimado la capacidad de resistencia iraní.

"Si los planificadores esperaban someter por completo a Irán en un día o incluso en horas, ahora podrían darse cuenta de lo equivocada que estaba esa suposición", declaró durante una conferencia de prensa.

Lavrov reiteró el pedido de un cese inmediato de las hostilidades e instó a retomar negociaciones sobre el programa nuclear iraní, además de ofrecer la mediación de Rusia en un eventual proceso político.

Mientras tanto, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, descartó cualquier negociación y calificó de "delirantes" las versiones sobre un fin negociado.

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