El faltazo de Villarruel en Luján desató críticas en Casa Rosada
En el Gobierno calificaron de "papelón" la ausencia de la vicepresidenta en la misa por el papa Francisco y la acusaron de buscar impacto mediático.
La misa en homenaje al papa Francisco, celebrada el martes en la Basílica de Luján, volvió a dejar expuestas las diferencias internas dentro del oficialismo. La vicepresidenta Victoria Villarruel decidió no asistir a la ceremonia central y argumentó que el homenaje se había "politizado", lo que generó una fuerte reacción en la Casa Rosada y reactivó el malestar que atraviesa su vínculo con el presidente Javier Milei.
Villarruel era una de las figuras previstas para participar del acto, en representación del Gobierno, debido a que Milei se encuentra de viaje en Israel. Sin embargo, optó por ausentarse y luego explicó ante la prensa que prefirió asistir a una misa en la Ciudad de Buenos Aires, para evitar quedar asociada a lo que consideró un evento atravesado por la "casta política".
En Casa Rosada hablan de "papelón" y apuntan a una puesta en escena
El día después del faltazo, en la administración libertaria endurecieron el tono contra la vicepresidenta. Según trascendió en Balcarce 50, el Gobierno interpretó su decisión como un gesto deliberado para marcar distancia y "llamar la atención".
"Fue dispuesta a dar un mensaje de impacto mediático. Es más de lo mismo", sostuvo una fuente del Ejecutivo a Infobae.
Además, en Casa Rosada aseguran que el argumento de Villarruel fue una excusa y que el verdadero motivo estuvo vinculado a un reclamo por el protocolo de ubicación dentro del templo.
"Lo que dijo es falso. La Iglesia nos contó: Victoria quería estar sola en el primer banco con Abdala y quería que el resto se sentara detrás de ella. Le dijeron que no y se enojó", afirmó un integrante del Gobierno.
La comitiva oficial y el foco de la crítica
En la misa estuvieron presentes el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y varios ministros nacionales, entre ellos Diego Santilli (Interior), Carlos Presti (Defensa), Alejandra Monteoliva (Seguridad), Federico Sturzenegger (Desregulación y Transformación del Estado) y Mario Lugones (Salud).
También participaron Martín Menem y legisladores como Gabriel Bornoroni y el senador Bartolomé Abdala.
Villarruel cuestionó esa presencia y afirmó que en la ceremonia estaba "lo peor de la casta política", frase que desató un fuerte ruido interno en el oficialismo, por tratarse de una crítica directa a integrantes de la gestión.
En el Gobierno le facturan contactos con Insfrán y Quintela
Otro funcionario nacional criticó el contraste entre el discurso de Villarruel y sus contactos políticos recientes.
"Un papelón, le salió pésima la jugada. Habla de casta y se junta con (Gildo) Insfrán y (Ricardo) Quintela. Su idea de diferenciarse no quedó clara. Las misas son de unión", expresó a Infobae.
Ese planteo fue interpretado dentro del Ejecutivo como una contradicción en la estrategia de la vicepresidenta, que busca tomar distancia del núcleo duro del oficialismo, pero mantiene vínculos con dirigentes provinciales del peronismo.
La respuesta del entorno de Villarruel: "Era un acto político"
Desde el entorno de la vicepresidenta rechazaron la versión que circula en Casa Rosada y aseguraron que Villarruel evitó quedar asociada a un acto que se transformó en una puesta en escena política.
"Ella tiene fotos con 20 gobernadores, el retrato de ayer en Luján fue horrendo así que hizo muy bien", respondieron cerca de Villarruel.
Además, deslizaron que el Gobierno buscaba una foto que la incluyera junto a Manuel Adorni, quien es investigado por presunto enriquecimiento ilícito, y con el armador bonaerense Sebastián Pareja.
La organización del acto y la pelea por los asientos
En paralelo, remarcaron que también hubo tensiones en el sector peronista, ya que la organización no había invitado a intendentes, salvo el jefe comunal local, Leonardo Boto.
Fuentes vinculadas a la organización del evento indicaron que las invitaciones se cursaron con más de un mes de anticipación y que durante el fin de semana se notificó oficialmente la lista de asistentes confirmados.
Según esas mismas fuentes, por protocolo estaba previsto que Villarruel se ubicara junto a Menem, Abdala y ministros nacionales, pero la vicepresidenta se habría negado.
"Villarruel no quería estar en ese banco. Se le ofreció alternativas, incluso una silla para ella sola más adelantada, pero no quiso", afirmaron.
Una relación quebrada con Milei y el peso de Karina
El episodio de Luján se suma a una serie de hechos que reflejan el deterioro del vínculo político entre Milei y Villarruel, marcado desde hace meses por diferencias internas y una creciente distancia con el círculo más cercano del Presidente, especialmente con Karina Milei.
La tensión quedó expuesta públicamente cuando el propio vocero presidencial, Manuel Adorni, afirmó: "Todo el mundo sabe que la Vicepresidente no es parte del proyecto. El Presidente considera que no es parte de la gestión".
Esa declaración se produjo luego de que Milei llegara a referirse a Villarruel como una "bruta traidora", consolidando un quiebre que en el oficialismo ya no se oculta.
El último cruce público: el frío saludo en la Asamblea Legislativa
La última aparición conjunta de Milei y Villarruel ocurrió el 1° de marzo de 2026, durante la apertura de sesiones ordinarias del Congreso. Allí se registró un saludo frío y distante, con un apretón de manos que quedó en evidencia cuando la transmisión oficial se cortó en el momento exacto del contacto, en un gesto que fue atribuido al protocolo pero que terminó reforzando la lectura política.
Un nuevo capítulo de una interna que no se detiene
La ausencia de Villarruel en la misa por el papa Francisco no fue un hecho aislado, sino un nuevo capítulo en una interna que sigue profundizándose.
Mientras desde la Casa Rosada aseguran que la vicepresidenta busca diferenciarse y construir un perfil propio, su entorno insiste en que evita prestarse a actos que considera partidizados.
En el medio, el vínculo institucional entre el Presidente y su vice continúa deteriorándose, con episodios cada vez más frecuentes que dejan en evidencia una convivencia política cada vez más difícil dentro del Gobierno libertario.

