El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria ( Senasa) ordenó a las curtiembres que deben retirar desde este lunes el cuero proveniente de la faena. De no obedecer esta orden, se "tomarán las medidas correspondientes para hacer retomar a los canales normales". En una nota firmada por el titular del organismo sanitario, Carlos Paz, el Gobierno busca ordenar el conflicto entre la industria frigorífica y las curtiembres, que de extenderse afectará el precio de la carne en los mostradores.

Desde el inicio de la cuarentena obligatoria, el precio de los cortes vacunos aumentó en las carnicerías, impulsada por la suba de precios de la hacienda en el Mercado de Liniers y por la negativa de las curtiembres a recibir los cueros de los frigoríficos. La industria del cuero adujo que con esta decisión buscaba cuidar la salud de sus trabajadores, y pese a ser incluidos en las actividades exceptuadas desde la Casa Rosada, siguen firmes en su negativa. Desde la industria frigorífica reclamaron que esta medida genera un impacto en los costos -que se traslada al precio final de la carne-- y un problema medioambiental.

En la cadena de ganados y carnes, el rechazo a esta decisión de las curtiembres es unánime. Diversas fuentes consultadas de ese sector coinciden en señalar que con el correr de los días, la industria del cuero retiraría este subproducto, pero si los frigoríficos corren con los gastos del traslado. Por el lado de la Cámara Argentina de la Industria Frigorífica (Cadif) expresaron a través de un comunicado que el cierre de la semana pasada los encontró "en emergencia operativa y al borde de la paralización, por falta de destino de los cueros procedentes de la faena". De continuar este problema, desde la cámara advirtieron que se "impediría el abastecimiento regular de carnes a la población".

Desde la Federación Argentina de Trabajadores de la Industria del Cuero y Afines (Fatica) expresaron que en el marco de las medidas implementadas por el Gobierno nacional, son "ajenos a las disputas de negocios entre los sectores patronales" de las industrias de la carne y el cuero. La industria frigorífica espera que a partir de esta semana este conflicto empiece a destrabarse; caso contrario, es un factor que incidirá en el precio final de la carne en los puntos de venta.