La aceleración de los precios mayoristas le mete presión al IPC
Los precios mayoristas, que en términos generales son costos transables, subieron 5,2% en abril y, aunque no son un predictor directo de los minoristas, permiten prever algún traspaso a futuro.
Los precios mayoristas, formados por una canasta de insumos transables, es decir en buena parte costos empresarios, aceleraron fuerte en abril y marcaron una suba del 5,2% mensual que promete meterle algo de presión a la dinámica inflacionaria y, aunque no es un predictor de qué números arrojará el IPC Nacional, prolongar en el tiempo el proceso desinflacionario.
En abril, la clave fue la suba del petróleo a nivel global, un costo relevante y con potencial para influir sobre varios precios.
La fuerte aceleración de los precios mayoristas desató una catarata de comentarios irónicos desde el lado opositor, ya que en febrero el presidente Javier Milei, cuando los precios mayoristas desaceleraban, había dicho que ese dato marcaba la dinámica de la desinflación de los próximos meses.
"Podrán ponerlo como quieran pero la inflación está bajando y los precios mayoristas anticipan lo que viene a futuro en minoristas", había aventurado Milei. El Gobierno venía sosteniendo que en abril la inflación minorista llegaría a empezar con cero.
Eso no se verificó en la realidad, ya que en febrero el IPC se mantuvo en un 2,9% idéntico al de enero e incluso en marzo aceleró hasta el 3,4%.
Lo cierto es que no hay una relación predictiva entre los mayoristas y los minoristas; el primero no adelanta el número futuro del segundo, pero sí hay una relación entre ambas canastas: una suba fuerte en los costos transables le imprime algo de presión a los precios al consumidor.
Sin ir más lejos, desde la consultora 1816 adelantaron que el congelamiento de las naftas (el petróleo fue la clave que marcó la aceleración de abril para los mayoristas) apuntala muy bien la desinflación en el corto plazo, pero prolongará la presión inflacionaria en el mediano, si los costos vía petróleo no aflojan, retornando el precio del brent a niveles previos al conflicto en Irán.
En abril, lo que más traccionó a los mayoristas fue, efectivamente, el petróleo crudo y gas, con un incremento del 22,9% mensual, que le sumó 2 puntos al Índice de precios internos al por mayor (IPIM).
Le siguieron los productos refinados del petróleo, con un incremento del 13,6%, que sumaron otros 1,63 puntos. En total, 3,63 puntos del 5,2% de alza de abril estuvieron explicados por el impacto en los costos productivos del alza de los precios energéticos a raíz del conflicto en Irán.
El director de Analytica, Claudio Caprarulo, remarcó que la suba del petróleo ya impacta en otros precios y adelantó que el dato permite proyectar más presión sobre los precios al consumidor.
"La inflación mayorista fue la más alta desde marzo del 2024. El salto del precio del petróleo ya se traslada: plásticos subieron 10% y productos importados 2,5% versus un tipo de cambio mayorista que cayó 1,1%. Más presión para la inflación minorista en los próximos meses", resaltó.
El investigador del IIEP de la UBA Juan Graña sumó: "Tampoco se puede decir que no tienen nada que ver. Algo dice sobre cómo evolucionan ciertos precios. No da lo mismo que suba 0%, 1,5%, 3% o 10%. Tomando el caso actual, hay una gran presión mayorista en los precios de la energía. Eso presiona a los minoristas de un conjunto de bienes y servicios donde la energía es relevante. No define cuantitativamente ni se puede plantear plazos, pero hay conexiones".
- Com.Ven.Var. %

