La falta de lluvias en las principales regiones agrícolas del país retrasan las tareas de siembra de maíz y girasol de la campaña 2020/21, según estimó la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA). En el caso del cereal, las zonas más afectadas son Córdoba y Santa Fe. Ante este escenario climático y el inicio inminente de la siembra de soja, los productores analizan los pasos a seguir, situación que podría reflejarse en un retraso de las fecha de implantación. En girasol, las heladas complican tanto el avance de las sembradoras como el desarrollo de los cultivos ya implantados. Por el lado del trigo, aunque también sufrió el efecto de las bajas temperaturas, en la zona sur resistió mejor esta situación.

El avance de la siembra de maíz del actual ciclo presenta dos panoramas bien diferenciados. Durante la última semana y de acuerdo a relevamientos efectuados por la bolsa porteña, la siembra del grano con destino comercial evidenció una desaceleración, sobre todo en las provincias de Córdoba y Santa Fe.

La falta de humedad en los perfiles pone en riesgo los esquemas de maíces tempranos y de prolongarse esta situación, en esa región podría registrarse un pasaje hacia siembras tardías. En el caso de los cultivos de Buenos Aires y La Pampa, las últimas lluvias sostienen las buenas condiciones para sumar hectáreas.

A nivel nacional, la BCBA relevó un avance de 21%, sobre una superficie estimada en 6,3 millones de hectáreas, unas 200.000 hectáreas menos en comparación al ciclo 2019/20. Estos números indican que con respecto al ritmo de siembra del año pasado, la demora es del 3,4%.

Por el lado del girasol, hasta el momento se sembró el 20% de las 1,4 millones de hectáreas prevista para esta campaña, con una demora en comparación a 2019 de 16,4%. La falta de condiciones sobre el centro del país impiden el avance de las sembradoras, mientras que hacia el sur, si bien la carga de humedad en los suelos es favorable, las bajas temperaturas retrasan las labores. En paralelo, zonas en donde el cultivo ya se encuentra en desarrollo, como el NEA y centro-norte de Santa Fe, las heladas son un obstáculo para la recuperación de la oleaginosa.

El clima también abre un gran signo de interrogación en el cultivo de trigo. Según la BCBA, las heladas registradas en la región centro y oeste acentuaron la mala condición del cereal, que sumado a la prolongada falta de agua son indicadores de caída de rendimiento al momento de la cosecha. Las buenas noticias para esta cadena de valor llegan desde la región sur, en donde más del 90% de la superficie mantienen "una condición de cultivo entre normal a excelente", según consignaron desde la entidad.

En esta región, que concentra el mayor porcentaje del área, el cereal soportó mejor el embate de las heladas, gracias a dos factores. Por un lado, las buenas reservas de agua de los cuadros sembrados y el estadio temprano del cultivo, que le brindó una mayor capacidad de resistencia.