Las últimas lluvias permitieron reponer humedad para los suelos en la zona centro y de esta manera se impulsa la siembra gruesa, según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA). En paralelo, soja y maíz empiezan a cerrar una semana con un freno a la carrera alcista en los precios internacionales, que en el caso de la oleaginosa llegó a los USD440 por tonelada y en la jornada de ayer cotizó a USD435 la tonelada para la posición enero.

La entidad bursátil también ratificó el buen momento del sorgo, que en relación a la última campaña creció unas 130.000 hectáreas, mientras que en trigo advirtieron por los bajos rindes en el norte argentino. Esta caída en la cosecha del trigo tendrá un impacto directo en el ingreso de divisas hacia fin de año, en donde de acuerdo a estimaciones privadas se perderán cerca de USD500 millones.

En este cultivo, las tareas de cosecha alcanzaron a un 30% de la superficie total, calculada por la BCBA en 6,5 millones de hectáreas. En el norte finalizaron las tareas de recolección y los rindes se ubican en el promedio más bajo de los últimos cinco años. Las esperanzas para el cereal están depositadas en el sudeste de Buenos Aires, en donde las lluvias acompañaron las fases de desarrollo, en donde se define el rendimiento.

A nivel nacional, la siembra de soja avanzó hasta un 40% del área proyectada, que asciende a 17,2 millones de hectáreas. En las provincias de Córdoba y Santa Fe hasta el momento se incorporaron 440.000 hectáreas en la última semana, pero en ambas regiones se esperan lluvias que permita mejorar la humedad de los suelos, finalizar la siembra de la soja de primera y comenzar con la de segunda. El panorama es distinto en gran parte de la zona núcleo, norte de la Pampa y el oeste bonaerense, en donde las lluvias si permitieron mejorar la oferta hídrica, con lo que la siembra de lotes de primera finalizará en los próximos días.

En maíz, la siembra se concentró en el sur del área agrícola, y según relevó la BCBA, las lluvias beneficiaron al cereal de siembra temprana. Al igual que la soja, en Córdoba y Santa Fe el cultivo sufre la falta de agua, que se presenta cuando el maíz atraviesa sus periodos críticos de desarrollo.

Por el lado del girasol, ya finalizó la implantación de las 1,4 millones de hectáreas proyectadas por la bolsa porteña. El cultivo muestra dos escenarios bien diferenciados, y mientras en el norte la sequía recorta proyecciones de rinde, hacia el centro y sur del área agrícola la oleaginosa se recupera de los golpes de calor y el estrés hídrico.