Las últimas precipitaciones en las distintas regiones agrícolas argentinas permitieron reanudar la siembra de maíz y frenaron en parte el daño que sufrió el cultivo de trigo. Según el último informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), la siembra de maíz alcanzó el 30% del área total, estimada en 6,3 millones de hectáreas.

Por el lado de la soja, si bien no existen proyecciones oficiales sobre el área que se implantará, fuentes del sector consultadas por BAE Negocios remarcaron que “los insumos para la campaña sojera ya están comprados”.

Según la bolsa porteña, la cosecha de trigo avanza en el norte argentino y la falta de agua prolongada en las regiones de NOA y NEA impacta de lleno en los rindes del cereal, que siguen por debajo de los 1.000 kilos por hectárea. En Córdoba y Santa Fe, si bien las últimas lluvias frenaron el deterioro de este cereal, no alcanzarán a revertir el daño que sufrió un cultivo que se encuentra finalizando su etapa de desarrollo.

La foto es diferente en sectores de La Pampa y Buenos Aires, en donde se están llevando a cabo los controles sanitarios habituales después de las lluvias, para cuidar el potencial elevado de rinde que aún exhibe el cultivo. Ante este escenario, la BCBA mantiene su estimación de cosecha en 16,8 millones de toneladas.  

Por el lado del maíz, las últimas precipitaciones levantaron la humedad en los perfiles y mejoraron las condiciones de las siembras más tempranas. En paralelo, esta disponibilidad hídrica permite adelantar la implantación en Santa Fe y Buenos Aires. En girasol, se registraron progresos en la superficie implantada en el sur del área agrícola.