La Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (Camya) sostuvo que el paro de la Mesa de Enlace afectó al precio de la carne bovina en las carnicerías. Según expreso el presidente de la entidad, Leonardo Rafael, la decisión de los ruralistas de llevar a cabo el cese de comercialización de esta semana "fue apresurada" y advirtió que "en un mercado de consumo tan deprimido y con fuertes caídas del salario real, es imposible sostener esta situación".

Para el directivo, la medida de fuerza tuvo un impacto en el precio de la hacienda comercializada en el Mercado de Liniers, que se trasladó a las pizarras de las carnicerías. Rafael calculó que la suba de hasta un 15% en los remates de hacienda, tras el anuncio del paro por parte de la Mesa de Enlace, representa un incremento en el valor de los cortes en los mostradores de $30 a $40. "Entendemos la molestia del campo, pero la presión impositiva es para todos", remarcó a la vez que consideró que "no es el momento para una medida de estas características".

El inicio de esta escalada en los precios de la carne se empezó a gestar en la primera semana de marzo, cuando se conoció la decisión por parte de la Mesa de Enlace de lanzar el paro. En solo dos remates en el Mercado de Liniers, la hacienda con destino a faena experimentó una suba de casi 15% y se llegó a pagar $107 el kilo en categorías de consumo. De esta manera, y si bien los matarifes intentaron no trasladar estos aumentos, la media res pasó a valer hasta $215 el kilo y el aumento en los mostradores fue inevitable, con subas de hasta $40 por kilo.

En los primeros tres días del paro, la dinámica en el mercado del barrio de Mataderos mostró dos tendencias bien claras. El lunes 9 ingresaron 2.561 bovinos, una cifra muy por encima del promedio habitual de ese día, cuando habitualmente llegan al recinto entre 100 y 400 cabezas como máximo. Ese día, los precios volaron y se llegó a pagar $108 por lotes de vaquillonas de hasta 350 kilos y $105 por novillitos de kilaje similar. En los días posteriores, se sintió el efecto de la medida de fuerza y a los corrales de Liniers ingresaron apenas 387 bovinos, cuando el número habitual para martes y miércoles en esa plaza puede llagar a las 15.000 cabezas.

Como agravante, desde la cámara que nuclea a los matarifes remarcaron que durante los días que se lleva a cabo el cese de comercialización, la mayoría de los productores no realiza envíos a mercados o ferias, ni tampoco ventas directas para evitar problemas en las rutas. El negocio de la carne atraviesa un momento delicado, tanto a nivel de exportaciones como en el mercado interno.

Si bien las ventas externas cerraron un 2019 con la cifra récord de 840.000 toneladas y un ingreso de divisas estimado en los USD3.100 millones, la caída del mercado chino abre un signo de interrogación para los frigoríficos exportadores, que se encuentran renegociando contratos con el gigante asiático. Por el lado del consumo interno, según estadísticas privadas, se encuentra en los niveles más bajos de la última década, mientras las carnicerías no pueden trasladar los incrementos de su materia prima a los mostradores.