La campaña de granos gruesos 2021/2022 tendrá un crecimiento de 7,65% en volumen de producción y 6% en superficie sembrada, de acuerdo a la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA). Maíz y girasol impulsarán esta suba, mientras la soja tendrá una caída en el área y será desplazada -una vez más- por el grano amarillo. En el global de todo el ciclo, la cosecha se ubicará en 130 millones de toneladas, distribuidas en 34 millones de hectáreas, un aumento de 7,2% y 2,1% respectivamente.

El maíz será el protagonista excluyente, con un crecimiento de 8,9% en su performance productiva, que en relación al año anterior ganará 500.000 hectáreas. La estimación de cosecha se ubica en 55 millones de toneladas, con una superficie implantada que marcó una curva ascendente en las últimas seis campañas. A la hora de explicar este buen momento del cereal, los especialistas de la entidad bursátil destacaron factores como el manejo de fechas de siembra y la adopción de tecnología.

Según relevó este medio a partir de consultas en el sector de ventas de insumos, el cultivo se perfila como el más rentable del nuevo ciclo agrícola, pese a la fuerte suba en insumos estratégicos, como glifosato y fertilizantes. La campaña comercial maicera se caracterizó por las compras anticipadas, traccionada por los buenos precios internacionales. En este contexto, la Asociación Civil Fertilizar calculó que para este año, el margen bruto de una hectárea de maíz será de USD586, superior a los USD467 que alcanzará la soja.

El girasol también se anota en esta tendencia, con una suba de 13,8% en el área sembrada, que sumará 1,65 millones de hectáreas. La producción de la oleaginosa aumentará 16,7% y cerrará en 3,5 millones de toneladas. El sorgo, una de las revelaciones de la campaña 2020/21, ratifica su buen momento y la BCBA proyectó una cosecha de 3,5 millones de toneladas, en un área de 1 millón de hectáreas.

Los granos finos también tendrán una participación destacada. La dupla trigo-cebada sumará 23,6 millones de toneladas, en una superficie de 7,65 millones de hectáreas. Por el lado del trigo, se espera una cosecha récord, alentada por las recientes lluvias en las principales regiones productivas. La cebada, con una cotización internacional en alza y una demanda china sostenida, aportará un volumen cercano a las 4 millones de toneladas.

En la vereda opuesta, la soja sufrirá un recorte de 2,4% en el área sembrada y cerrará –de no mediar incidencias climáticas- en 44 millones de toneladas. La oleaginosa recorre el camino inverso al maíz y llega a este ciclo con siete caídas consecutivas en la superficie implantada, que será de 16,4 millones de hectáreas, la más baja desde 2006. El cultivo suma otros problemas, como la baja en la calidad de proteína. Esta situación repercute en la molienda, con pérdidas por casi USD600 millones de dólares, según estimó la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

El economista jefe de la bolsa porteña, Agustín Tejeda Rodríguez, detalló el aporte de los cultivos extensivos a la economía nacional. Para este año, se esperan que generen divisas por USD36.684 millones, un 48% más en relación a 2020, mientras que la recaudación fiscal proyectada es de USD15.313 millones, una suba de 49%. Los mayores generadores de divisas son los complejos soja, maíz y trigo.