En el inicio de la cosecha gruesa, el clima seco compromete el desarrollo de los cultivos de soja y maíz, de acuerdo a estimaciones privadas.  Existe un dato que preocupa a los productores de la zona núcleo: con una media de lluvias que en febrero suele ubicarse entre 100 y 120 milímetros, el promedio en la región no superó los 25 milímetros.

En el campo siguen el día a día de las precipitaciones, mientras el clima juega su partido de cara a una cosecha gruesa que según distintas estimaciones,  rondará las 100 millones de toneladas. Según advirtieron desde la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) la situación para la soja “es extremadamente variable”, y las regiones más afectadas son el extremo sur y la franja oeste de Santa Fe y en el norte Buenos Aires, en especial el oeste.

En esas regiones, la oleaginosa necesita en los próximos diez días entre 40 y 100 milímetros. En el caso de Pegamino, en pleno corazón de la zona núcleo, el cultivo se encuentra en las fases críticas de definición de rinde, y aunque por el momento soporta la falta de agua, preocupa el impacto que podría generar este panorama.

En el oeste de Santa Fe, la entidad rosarina relevó pérdidas de hasta un 10% del potencial de rinde en campos buenos, de 25% en intermedios y en el caso de establecimientos con suelos de baja calidad, el porcentaje oscila entre 40% y 50%.  Si la falta de agua se extiende, ¿cómo se verán afectados los rindes de la oleaginosa?  La BCR estimó que de extenderse la escasez de lluvias, el rinde la soja podría caer entre 200 y 1.000 kilos por hectárea, más allá de las lluvias que se registraron en los últimos días.

El oeste bonaerense es otra de las zonas afectadas por el estrés hídrico. Consultado por BAE Negocios, el productor y asesor Pedro Seeber describió un panorama de contrastes en esa región. En el caso de maíz, explicó que en el caso de las siembras tempranas, se estiman rindes de 8.000 a 8.000 kilos por hectárea. “Hacia la zona de Villegas, los maíces intermedios implantados en octubre están quemados”, reconoció. Por el lado de la soja, destacó que en líneas generales, la de primera necesita agua, mientras que la de segunda recibió precipitaciones, pero de manera dispersa.

En maíz, la entidad bursátil adelantó que en la zona de Pergamino comenzó la cosecha de los primeros lotes de maíz temprano, con rindes preliminares que se encuentran un 20% por debajo en relación al año pasado. Así, proyectaron que el cereal en la zona núcleo se ubicaría en un promedio de 9.600 kilos por hectárea, unos 1.000 kilos menos en comparación al ciclo 2019/20.

En una sintonía similar, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) destacó en su último informe semanal que la falta de lluvias y las elevadas temperaturas comprometen las etapas finales de los cultivos de verano. “En los próximos siete días se esperan temperaturas por encima de la media, sin perspectivas de precipitaciones que mejoren la disponibilidad en el corto plazo”, remarcaron. Y agregaron: "de no registrarse lluvias en el corto plazo que permitan sostener el escenario actual, durante las próximas semanas podríamos caer en potencial de rinde a cosecha".

En paralelo, la bolsa porteña informó que comenzó la cosecha de girasol, que alcanzó a cubrir el 20% de la superficie sembrada. Hasta el momento, los rindes en el sur del área agrícola fluctúan entre 1.200 y 3.000 kilos por hectárea, pero con promedios que se acercan a los históricos y permiten sostener las estimaciones de producción en 2,7 millones de toneladas.