PARIDAD EN LA MACRO

Consumir y disfrutar, dos caminos separados

Con el gasto y el consumo contraídos, la porción del ingreso que se destina a los servicios públicos es cada vez más alta 

No es ninguna novedad que el 2024 fue, y posiblemente seguirá siendo, un año adverso para el consumo. Con los números del tercer trimestre del año ya cerrados, los bienes de canasta registran en lo que va del año una caída interanual de 10,6% en volumen. 

Considerando que la base de 2023 comenzaba a incrementarse hacia septiembre, producto de la inyección de dinero en el contexto de campaña electoral, los números relativos contra el 2023 solo pueden empeorar en lo que reste del año. Así las cosas, el consumo masivo cerrará un 2024 con una contracción de una magnitud equivalente a la de 2002.

La recesión se siente en los bolsillos y se traduce en números fatídicos para el consumo, no solamente en la canasta. Una encuesta realizada por el INDEC entre los grandes centros de compras arrojó una caída en el acumulado del año de 10,9% a valores constantes. Asimismo, los cines registraron una pérdida interanual de 19,3% en la cantidad de espectadores entre enero y agosto, mientras que la Cámara Argentina de la Mediana Empresa reportó una caída de 15% en las ventas minoristas durante los primeros nueve meses del año.

Esto tiene sentido si miramos la estructura de los ingresos en Argentina. Según la consultora Ecolatina, el ingreso disponible se contrajo un 33% en el acumulado hasta el mes de septiembre. Este indicador, que mide el ingreso luego de restarle todos los bienes y servicios más inelásticos, es un promedio para el total del país. Si abrimos el mismo número por niveles socioeconómicos vemos que los hogares de mayor NSE perdieron 12 puntos frente a los hogares más pobres.

Sin embargo, vale la pena detenerse en un punto central: la composición del gasto de los hogares argentinos. Si bien sabemos que tanto el gasto como el consumo están contraídos, ¿qué gastos se contraen más y cuáles se contraen menos? ¿En qué categorías están concentrando más su gasto los hogares?

Aumento de servicios y el peso en el gasto del hogar

De acuerdo con datos de la consultora Ecolatina, los servicios públicos son la única categoría que gana peso dentro de la estructura de gasto de los hogares. En un hogar promedio de Argentina, los servicios públicos representaron el 4% del gasto en noviembre 2023, mientras que en septiembre del 2024 representan el 10%. Más allá del número, este indicador deja un mensaje muy concreto sobre el rol del consumo en el disfrute y la distracción.

Los hogares no solamente perciben menos ingresos reales que el año anterior sino que además su estructura de gasto se modificó sustancialmente en detrimento de aquellas categorías que agregan placer. Mientras los servicios públicos ganan peso, con un incremento de 21% en su precio relativo dentro de los gastos de un hogar, caen categorías como el esparcimiento y el ocio (como se mencionaba anteriormente con el dato de los cines) o incluso los alimentos y las bebidas que no resultan de primera necesidad, como las golosinas y los snacks.

Para un país con una cultura hedonista como Argentina, una modificación en la estructura de los gastos de estas características suele ser la punta de lanza de un proceso erosivo en el ánimo social. Y todavía queda mucho por ajustar. Según´señaló Ecolatina, pagamos solo el 46% de la tarifa plena de gas y el 48% del costo de la electricidad. En este sentido, es posible que ese 10% que representan las tarifas en el gasto de un hogar promedio necesite quitarle algunos puntos más de participación a otros consumos "menos necesarios".

La paciencia emerge, entonces, como una gran protagonista de un nuevo período para la microeconomía del Gobierno. ¿Cuánto más tolerará la gente seguir recortando gastos placenteros en pos de pagar las cuentas? Esta pregunta será, posiblemente, una de las grandes claves para comprender e interpretar el humor social, una variable fundamental en un país donde el próximo año se celebrarán elecciones.

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