Guía para sobrevivir a la imparable ola de la IA: ¿Por dónde empiezo?
¡No temáis! La inteligencia artificial no va a sacarnos el trabajo. Pero sí que es una herramienta más que útil para simplificarnos la vida
Es innegable que la Inteligencia Artificial (IA) es el futuro del trabajo. De hecho el FMI ya alertó que hasta podría afectar a trabajos cualificados, pero ¿por qué se da este fenómeno? Y, por sobre todas las cosas, ¿¡qué es la Inteligencia Artificial!? ¿No es acaso lo que todos nos preguntamos en la vida?
No hay preguntas tontas, suelen decir los profesores. Se habla de inteligencia artificial en todas partes, surgen noticias que hasta parecen apocalípticas. ¿Plantas donde solo trabajan robots? ¿Chats que “piensan” por nosotros? En lo que se sintió como un abrir y cerrar de ojos, el conocimiento computacional se convirtió en un esencial, algo ya asumido. Sin embargo, nadie nace interpretando unos y ceros ni programando desde la cuna.
Nadie merece quedarse atrás en el mercado laboral. La educación tecnológica no debe ser solo para los jóvenes. Por eso, a partir de hoy a aprender de cero sobre Inteligencia Artificial: qué es, para qué sirve, cómo utilizarla. Sin complicar con tecnicismos – a menos, bueno, que sea necesario.
Definamos la IA: qué es
Si hay algo en lo que los informáticos hacen hincapié es lo siguiente: la inteligencia artificial es un conjunto de tecnologías.
El instituto Reuters define a la Inteligencia Artificial como “(…) un conjunto de ideas, tecnologías y técnicas que se relacionan con la capacidad de un sistema informático para realizar tareas que normalmente requerirían inteligencia humana.” (2008). Si bien es una disciplina dentro de las ciencias computacionales, también debe pensársela de un modo interdisciplinario por las problemáticas que plantea su uso, como pueden ser la necesidad de un marco legal y de límites éticos.
Inteligencia(s) Artificial(es): Clasificaciones
Recapitulando: su particularidad, entonces, es que son sistemas autónomos. Pueden actuar sin necesidad del control humano y, partir de una base de datos, estos sistemas van “aprendiendo” dos clases de comportamientos:
1. El análisis de grandes volúmenes de información, a partir del cual pueden ir notando patrones y ofrecer recomendaciones desde ellos. (IA analítica)
2. La creación a partir de “instrucciones”.(IA generativa)
Un software de IA podría, según plantea Alvaro Liuzzi en Redacciones 5G: “analizar el contenido de múltiples fuentes de noticias, identificar los principales eventos del día y generar resúmenes informativos.”
Mientras que un programa de Inteligencia Artificial Generativa (IAG) puede, a día de hoy, a partir de un “prompt” crear fotos o videos de cero.
La verdad es que se complejiza mucho y no quiero que estén mareados desde el día uno, porque nos vamos a desanimar. Lo esencial es esto: si escuchan hablar de IA generativa, sepan que se trata de un sistema capaz de generar contenido inédito, tal como un humano podría hacerlo, solo que lo realizó tomando como modelo lo que vio en una base de datos.
ChatGPT y el dilema de cómo usarlo
Tranquilo. Para el que tenga paciencia, durante las próximas notas vamos a ir desentramando toda la complejidad de la IA de a poco para que se entienda lo que hacemos al usar ChatGPT y otras aplicaciones. Pero para los ansiosos, adelantamos: usar ChatGPT requiere de claridad al hablar. Ser concretos cuando se le da una instrucción, a la cual se le llama prompt.
Para hacer un buen prompt, la profesora Julieta Casini recomienda:
Definir el rol. Establecer una tarea. Proporcionar contexto. Dar pautas, limitaciones. Determinar el formato de respuesta. Pedirle que genere sus propios prompt. Incluso se puede poner lo que NO querés que aparezca.
¿Por qué necesito tanta teoría para empezar?
Bueno, porque si bien aprendemos con el uso, también es cierto que conocer acerca de la parte técnica de las herramientas con las que nos vamos a manejar ayuda en sobremanera. Más aún cuando se trata de algo en constante evolución como lo es la inteligencia artificial, cuyos avances nos dejan cada vez más perplejos.
Por supuesto que no es un tema sencillo, pero ir entendiendo cómo funcionan estos sistemas nos puede ayudar a tener “trucos” para utilizarlos de forma más eficiente, o saber cuáles nos convienen para cada tarea. El conocimiento técnico ayuda a que seamos más selectivos y, por ende, dota de una calidad mayor al producto final.
Si se aspira a la excelencia, capacitarse sobre las nuevas tecnologías no tiene que verse como un trámite: piénselo como una inversión. El tiempo que ahora “pierde” en leer y repasar conceptos o ponerlos a prueba en una aplicación, luego lo ahorra cuando ya sepa implementarlos a la perfección.
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