Inflación: el Gobierno apuntó al arrastre de la devaluación para explicar la suba
En el Ministerio de Economía señalan que si se depura el IPC del arrastre del mes previo, los datos muestran que la inflación está bajando aunque desde un nivel muy alto. “La inflación del bolsillo ha sido menor”, afirmaron con relación al reintegro del IVA
El 12,7% de inflación que dio a conocer este jueves el Indec no cayó bien en el Ministerio de Economía, no solo porque es una cifra muy alta, sino porque mostró que los precios en septiembre siguieron acelerándose cuando el viceministro, Gabriel Rubinstein, venía de afirmar que no había “dudas” de que la inflación estaba bajando. Por eso, los funcionarios apuntaron a las diferencias metodológicas entre su propio seguimiento semanal de la inflación y el cálculo del Indec para explicar la discrepancia; y atribuyeron el diferencial de septiembre al arrastre estadístico que dejó el impacto de la devaluación postelectoral. Además, aclararon que, gracias al reintegro del IVA, el consumidor solo recibió una “inflación de bolsillo” del 11%.
El equipo de Sergio Massa respaldó el trabajo de medición semanal de la inflación de la Secretaría de Política Económica y reiteró que están “logrando un descenso de la inflación apreciable”, incluso si este no llegó a apreciarse en los datos del Indec producto del arrastre estadístico que dejó la devaluación. Es que parte de los aumentos por el salto cambiario no fueron capturados por el Indec recién hasta septiembre, lo que hizo que en la comparación del promedio de los precios de agosto con la comparación del promedio de los precios de septiembre, tal y como lo indica la metodología del IPC, la estabilización en los precios de lista no se haya visto reflejada.
Por el contrario, un seguimiento más minucioso de una canasta representativa de bienes semana a semana puede capturar con mayor precisión cambios en la velocidad a la que se mueven que la metodología del Indec pasa por alto.
En paralelo, el viceministro Rubinstein publicó en su cuenta de Twitter que “se consolidó la baja del ritmo mensual de inflación, desde valores del orden del 15% en agosto al 7,5%, considerando las últimas 4 semanas”, al compartir la medición que usa una metodología distinta a la del Indec. Dentro de estas semanas se registró el impacto de la actualización de los Precios Justos que elevó la inflación del 1,3% en la última semana de septiembre al 2,3% en la primera de octubre.
Y aunque calificaron de “malísimo” el alto nivel que alcanzó la inflación, sostuvieron que “lo bueno es que después de un pico muy alto se estabilizó” en un 7,5% y agregaron: “Esperamos un descenso importante para la segunda semana de octubre”.
De hecho, celebraron la desaceleración de precios al 7,5% mensual (tomando las últimas tres semanas de septiembre y la primera de octubre) y están convencidos de que, luego de la corrida cambiaria de esta semana, “no detectaron que se hubieran escapado los precios”. “No estamos detectando ni que haya desabastecimiento o ni que se hubieran disparado las listas. Habría que ver en los próximos días”, señalaron.
En el mercado hay dudas de que tras la disparada de todos los dólares paralelos —incluyendo la suba del 14% del dólar ahorro y la corrida de más del 24% del dólar MEP y del 17,6% del CCL- pueda verse en los datos del Indec una desaceleración. Por el contrario, en Economía creen que la suba de 15 puntos de la tasa de interés de referencia “debería ayudar a calmarlo un poco”.
Entre otras consideraciones, el equipo del ministro apuntó a los efectos sociales de la inflación que, con la heterogeneidad geográfica y las últimas políticas de refuerzo de ingresos, no fueron tan graves como un 12,7% harían pensar. Por un lado, porque en el aglomerado urbano más grande del país, la inflación fue del 12,2%, medio punto menos que en el promedio nacional (en la Patagonia llegó al 14%) y porque, corregida por el impacto del reintegro del IVA, la inflación para el bolsillo fue menor: “La inflación fue del 12,7%, pero el consumidor pagó 11% por la devolución del IVA”, explicaron en el Palacio de Hacienda y admitieron que “los alimentos subieron con más fuerza en el interior”.
Y analizaron: “En alimentos es donde más se ve el efecto de la devolución del IVA, si se lo midiera en forma completa, probablemente el aumento salarial termine siendo mayor a ese gasto de alimentos considerando la devolución del IVA”.
Inflación 2023: qué esperar para fin de añoPor su parte, para el economista y director de la consultora Epyca, “el 12,7% de septiembre ya no puede tomarse como el último dato ‘alto’, consecuencia de la devaluación del dólar oficial post-PASO. La corrida cambiaria de estas dos semanas re-acelera la inflación, con listas de precios retenidas por las empresas a la espera de tener claridad sobre sus costos de reposición”. En este sentido, proyectó que la corrida le “pone un piso de dos dígitos a la suba de precios para cada uno de los próximos meses”.
Tras ver que el 2,3% de la primera semana de octubre repite el 2,3% de la primera semana de septiembre, para los consultores hay indicios de que la dinámica de los precios se resiste a la baja.
En línea con Kalos, el economista de ACM, Francisco Ritorto explicó a BAE Negocios: "No parece que la nominalidad de la economía vaya a bajar de los dos dígitos mensuales en los tres meses que restan hasta fin de año. Está la incertidumbre electoral, pero también juegan las expectativas y si se miran los precios mayoristas se observa que están subiendo mucho más que el tipo de cambio oficial y responden cada vez más a la volatilidad de los paralelos porque hay incertidumbre respecto de si se va a poder reponer las importaciones y a qué cotización y, para colmo, la mayoría de los importadores cancela deuda al valor de un dólar más adelante en el tiempo y la gente también sale a cubrirse porque espera una devaluación más adelante y se termina generando un efecto olla a presión y esta inercia inflacionaria no parece que vaya a desistir".