Las subas en alimentos llegaron a los dos dígitos y le meten presión a la inflación
El viernes el Indec dará a conocer el dato de abril. Se aceleraron los alimentos frescos. En la Ciudad subieron más del 10%
Los alimentos subieron 10,4% en el mes de abril en la Ciudad de Buenos Aires, lo que disparó el Índice de Precios al Consumidor porteño al 7,8%, superando incluso las estimaciones privadas. Este guarismo anticipa un duro resultado para el IPC que este viernes dará a conocer el Indec y que el mercado estima que rondará el 7,5%. Sin embargo, la aceleración de los precios en los supermercados de la última semana y la creciente volatilidad en la remarcación, típica de un régimen de alta inflación, le abren la puerta a la posibilidad de que la marca oficial vuelva a quedar por encima de las proyecciones del mercado como sucedió en los últimos tres meses.
La inflación porteña con su nueva metodología llegó al 7,8% en abril, lo que se tradujo en un acumulado de 31,2% en los primeros cuatro meses del año y un 110,4% en la comparación interanual. De hecho, medida en términos interanuales, desde octubre de 2021 la Dirección General de Estadística y Censos porteña no le encuentra una baja. Esta vez la suba estuvo propulsada por los alimentos que ya en diciembre habían superado por primera vez el 100% interanual y este abril al subir 10,4% llegaron al 109% interanual.
“Al interior de la división, los principales impulsos provinieron de Carnes y derivados (11,5%) y Verduras, tubérculos y legumbres (19,9%). En menor medida, se destacaron los aumentos en Leche, productos lácteos y huevos (10,8%) y Pan y cereales (8,5%)”, detalló la DGEC porteña sobre la comparación de los precios medios de abril respecto de los precios medios de marzo.
No obstante, la aceleración de los precios de la última semana impactará recién el IPC de mayo, mes en el que la dinámica ya arrancó con subas más fuertes tal y como lo expone el monitor de precios en supermercados del CESO: “En esta segunda semana de mayo, un 37% de los productos registraron incrementos. Ese valor es bastante más alto que la semana anterior, donde sólo un 8,4% de los productos habían registrado incrementos semanales”. De esta forma, solo en supermercados el incremento semanal llegó al 2,5%.
Desde abril, señalan en el CESO, los Alimentos Frescos volvieron a liderar la suba de precios tal y como había sucedido entre diciembre y febrero por la disparada en el precio de la carne. “Esto se relaciona con que es el rubro con mayor cantidad de productos por fuera de Precios Justos”, explicaron. Esta semana con un alza del 3,2% los Alimentos Frescos mostraron una veloz aceleración respecto del 1,2% de la semana previa.
La incidencia de los Precios Justos en los supermercados y no fuera de ellos ha llevado a que la dinámica en los comercios de proximidad sea más vertiginosa como lo expuso la brecha entre las mediciones en grandes superficies y las mediciones del Indec para este capítulo en los últimos meses. Y como también lo pone de relieve la creciente discrepancia entre las proyecciones privadas y el dato del Indec.
En efecto, en los últimos tres meses, el IPC del Indec sobrepasó a las estimaciones recabadas en el Relevamiento de Expectativas de Mercado de Banco Central y cada vez por un margen mayor. Para marzo se esperaba 7% y el Indec informó 7,7%. Para abril, la última estimación es del 7,5% y el viernes –luego de dar marcha atrás con la postergación de la publicación- se dará a conocer el IPC nacional.
No solo a las consultoras se les hace difícil calcular la inflación, a las propias empresas les cuesta estimar sus costos de reposición y proyectar sus precios. “Hoy el problema es doble. Por un lado, ni el presidente de la compañía que te vende los insumos sabe decirte cuál va a ser el costo de reposición. Por el otro, no tenés garantías de que vayas a conseguirlos. Hay empresas que no tienen espaldas financieras para aguantar stocks y necesitan vender, pero las que tienen espaldas incluso pueden preferir aguantar los stocks hasta tener el precio. Es una estrategia para defenderse de esta hiperestanflación en la que todo, salvo los salarios, está indexado y deja mes a mes un arrastre mayor”, describió para BAE Negocios, el analista de mercados Francisco Uriburu.
Para mayo, abril dejó una fuerte inercia por el lado de los Alimentos y Bebidas no alcohólicas y también en la dinámica de los servicios, sobre los que recayó un fuerte aumento tarifario concentrado en el Gran Buenos Aires, dependiendo de la categoría de los usuarios. Como señaló la consultora Ecolatina: “El proceso se ve alimentado por una fuerte inercia, creciente indexación y acortamiento en los plazos de los contratos, junto a la incertidumbre propia de la transición electoral, la falta de credibilidad para coordinar expectativas y la ausencia de anclas: nuevas subas en tarifas de servicios públicos, un crawling peg que no podrá ralentizarse y paritarias que ejercerán presión en el año electoral. A eso se le suma el impacto de las restricciones a las importaciones, precios más sensibles a los movimientos de los dólares libres, incidencia de las expectativas de devaluación y el impacto del ‘dólar agro’ sobre ciertos alimentos, con un programa ‘Precios Justos’ con escasa influencia”.