Menos aranceles: ¿otra vez vamos al revés del mundo?
Argentina comenzó un proceso de reducción de aranceles para importación que puede afectar negativamente a la industria nacional y generar incentivos para que los fabricantes locales se inclinen hacia la importación de los bienes que actualmente producen, conpérdida de capacidades locales y de empleo, y sin que bajen los precios
Recientemente, el Gobierno anunció una reducción en los derechos de importación de 89 productos a través de la morigeración de sus alícuotas. La intención detrás de esta medida es que la merma en los aranceles abarate los precios de los bienes importados, ralentizando la evolución inflacionaria de la economía, beneficiando a los consumidores y promoviendo una industria nacional más competitiva.
Sin embargo, ¿qué tan probable es que se produzca ese mecanismo de transmisión que describen las autoridades oficialistas? La lectura de esta propuesta es muy dispar, siendo que muchos analistas advierten que podría suceder todo lo contrario, al tiempo que señalan que, contrariamente, las potencias mundiales se inclinan por políticas proteccionistas de sus industrias y no aperturistas.
¿Los precios bajan si se reducen los aranceles?
Lo que se observa en primer lugar es que los aranceles de las posiciones involucradas sufrieron distintos niveles de recortes, siendo el recorte promedio de 11 puntos porcentuales. Seguidamente se destaca que se vieron abarcados tanto bienes finales como maquinaria, electrodomésticos e insumos productivos, entre otros.
Esto ha activado las primeras alarmas ya que, si bien la respuesta a la pregunta inicial no es unívoca, es posible advertir que una medida de este tinte podría generar que, en lugar de reducirse los precios, por un lado, se vea afectada la industria nacional y que, por el otro, se generen incentivos para que los mismos fabricantes locales se inclinen hacia la importación de los bienes que actualmente producen, desestimando su fabricación, con la consecuente pérdida de capacidades locales y de empleo, y manteniendo los precios.
Más específicamente, se destaca que los aranceles de los pequeños electrodomésticos pasarán del 35% al 20%, del 25% al 18% en el caso de las cremas solares y del 35% al 30% para el café en cápsula. Asimismo, las motos CBU y SKD armadas pasarán de una alícuota del 35% a una del 25%, mientras que las motos SKD desarmadas pasarán del 20% al 15%. En relación con esto último, los neumáticos de motos también verán reducir su arancel en 19 puntos porcentuales. Igualmente, distintas máquinas y sus accesorios pasarán de una alícuota del 12,6% a una del 2%.
En miras de la noticia, distintos referentes de la industria nacional dieron a conocer su preocupación por el hecho de que una medida así surja en un contexto tan complejo para la actividad enmarcado en los datos recesivos que la economía acumula hace meses.
De igual manera, la intranquilidad también se presenta en otros sectores. Ello se debe a que, si bien los índices inflacionarios se encuentran a la baja, como el reciente 2,7% mensual registrado en octubre, el más bajo desde noviembre de 2021, esto no está pudiendo traducirse en mejoras de la capacidad adquisitiva del bolsillo de la gente por el retraso que acumulan los ingresos.
El empresario argentino coreano Dante Choi
planteó los problemas de la indusria nacional
Mientras que esto sucede en nuestro país, las principales economías del mundo parecieran tener una postura radicalmente diferente en cuanto a su política industrial.
Sin ir más lejos, el último Presidente electo de Estados Unidos, el republicano Donald Trump ha sido taxativo en su decisión de imponer aranceles elevados a los productos extranjeros para beneficiar a la industria manufacturera estadounidense y crear nuevos puestos de trabajo. Esto afectaría mayormente a los productos chinos, encareciéndolos.
Por ello, probablemente China deba virar hacia nuevos mercados o profundizar su expansión en los actuales, siempre que los aranceles sean inferiores a los norteamericanos, para que sus bienes resulten así más atractivos. De tal forma, Argentina podría verse afectada por la presencia de mayores importaciones chinas en detrimento de los bienes locales, aun cuando esto diste del tipo de vínculo comercial que el Gobierno busca.
Qué se puede esperarIndependientemente de si el Gobierno Nacional logrará traducir esta baja en los derechos de importación en una baja de precios, lo cierto es que se ratifica la voluntad oficialista de mostrarle al mundo una Argentina en la que los precios se ralentizan y las variables económicas se ajustan a ciertos parámetros deseables.
Sin embargo, del mismo modo se corrobora que la condición necesaria para mantener estos valores inflacionarios es una economía recesiva que, en cuanto tenga la posibilidad de retomar una senda de crecimiento y se corrija el cepo cambiario, necesariamente traerá aparejado mayores niveles inflacionarios que difícilmente puedan contenerse con propuestas arancelarias u otras medidas cosméticas.
El mundo apuesta a la producción local y a proteger sus economías de los bienes foráneos para tender al robustecimiento industrial y al crecimiento económico. Argentina está tomando otra vía. ¿Será que por querer hacer las cosas bien terminamos otra vez yendo al revés del mundo?
*Economista (UBA). Magíster en Economía Política (FLACSO). (X: @noelia_abbate)