Con un amplio control legislativo, comienza la era Trump 2.0
La "marea roja" registrada en las elecciones le dará al presidente republicano dos años de gracia para avanzar, sin mayores obstáculos, con su programa
En su contundente retorno a la Casa Blanca, Donald Trump contará, al menos durante la primera parte de su segundo mandato como presidente de Estados Unidos, con condiciones prácticamente ideales para llevar adelante su plan de gobierno. Y es que gracias a la "marea roja" de votos que lo devolvió al Salón Oval, el empresario tendrá no solo mayoría en ambas Cámaras del Congreso sino que además contará con una Suprema Corte de integración fuertemente conservadora y con tres jueces que fueron designados por él en su anterior período.
Y dado que la renovación parlamentaria se producirá a mitad de mandato, Trump tendrá al menos 24 meses sin registrar mayores obstáculos para "hacer América grande de nuevo", tal como proclama su ya histórico eslogan. En ese marco, ¿cuáles serán los ejes de su próxima administración al frente de la primera potencia mundial? En las líneas que siguen trataremos de repasar las principales ideas que Trump vino desgranando durante la campaña electoral.
Prioridades
El futuro gobierno tendrá tres ejes prioritarios: la extensión y ampliación de las rebajas fiscales, el endurecimiento de las políticas migratorias y una desregulación masiva en algunos sectores claves, como el energético, el financiero y el automotor. Además, se prevé un renovado impulso a la energía nuclear en detrimento de las energías renovables, que enfrentarían posibles recortes de subsidios debido a que Trump es un firme negacionista tanto del cambio climático como de la necesidad de implementar energías "verdes".
En el ámbito comercial, la aprobación de la Ley de Tarifas Recíprocas es uno de los proyectos más ambiciosos. La iniciativa tiene como principal objetivo establecer aranceles recíprocos con los socios comerciales de Estados Unidos. Según los análisis elaborados por los think tanks republicanos, los productos estadounidenses enfrentan un arancel promedio de 6% en los mercados extranjeros, mientras que los bienes importados a Estados Unidos solo pagan un 3%. En este contexto, se da por descontado que algunos sectores, como el automotor europeo (ya muy afectado por la competencia china), sufrirán un impacto importante.
China en la mira
El caso de China merece un capítulo aparte. Los aranceles podrían elevarse al 60% bajo el argumento de proteger la seguridad nacional frente a lo que el líder republicano considera "dumping chino" en segmentos críticos como el de acero. Este metal, indispensable para la industria militar, es considerado estratégico y la sobreproducción asiática es vista como una amenaza directa para la capacidad industrial estadounidense debido a la posibilidad del cierre de productoras estadounidenses ante la imposibilidad de competir con los precios del gigante asiático.
En paralelo se intensificará la presión sobre el resto de los países que integran la OTAN para incrementar sus presupuestos de defensa y disminuir el aporte estadounidense en la misma proporción. La meta mínima del 2% del PBI, que ya había generado tensiones en el pasado, podría ser revisada hacia un objetivo cercano al 3 por ciento.
Impacto en los mercados
El efecto inmediato de este panorama político se hizo sentir en los mercados financieros. Los principales indicadores reaccionaron de manera dispar en distintos sectores:
n Bolsas en alza: los índices estadounidenses experimentaron subas significativas tra las elecciones. El índice Russell 2000, que refleja el desempeño de las pequeñas y medianas empresas, creció más de 5% impulsado por la expectativa de una menor regulación y de un ambiente más favorable para los negocios.
n Bonos del Tesoro: los rendimientos de los bonos a 10 y 30 años subieron hasta 4,4% y 4,6%, respectivamente. Este aumento responde a las previsiones de un mayor déficit público, generado por los recortes impositivos y el incremento del gasto, junto con una inflación más elevada.
n Fortaleza del dólar: la moneda estadounidense se apreció significativamente, reflejando las expectativas de que la Reserva Federal no tendrá margen suficiente para reajustar las tasas de interés en la magnitud proyectada antes de las elecciones.
n Máximos históricos del bitcoin: las criptomonedas también mostraron movimientos interesantes. La postura favorable de Trump hacia el bitcoin, incluyendo la posibilidad de establecer una reserva estratégica nacional, impulsaron su precio.
n Desempeño del oro: aunque inicialmente retrocedió, el oro sigue cerca de sus máximos históricos, respaldado por las perspectivas de un mayor endeudamiento público y de una eventual monetización de la deuda.
n Impacto sectorial: las automotrices europeas, como BMW y Mercedes-Benz, registraron fuertes caídas debido a la posibilidad de que se impongan nuevos aranceles. Por su parte, las empresas vinculadas con las energías renovables, como Iberdrola, también evidenciaron descensos significativos.
Desafíos en el corto y en el largo plazo
A pesar de la euforia inicial en algunos sectores, los mercados podrían haber sobrerreaccionado. Las implicancias podrían ser mixtas: mientras ciertas industrias, como la energética tradicional, podrían beneficiarse, otras medidas podrían enfrentar mayores obstáculos. Además, la elevada deuda pública y los cambios en la dinámica del comercio internacional podrían provocar tensiones inflacionarias y afectar las proyecciones de crecimiento.
En términos geopolíticos, el camino hasta el 20 de enero será crítico. Si bien las transiciones políticas en Estados Unidos suelen estar marcadas por cierta volatilidad, en un contexto global incierto no se descartan eventos que puedan alterar aún más el escenario tanto financiero como político.

