Europa despliega fuerzas en Medio Oriente mientras intenta quedar fuera de la guerra con Irán
Francia, Reino Unido, Italia, España y otros países europeos movilizan buques, cazas y sistemas antimisiles para proteger aliados y rutas energéticas sin sumarse a los ataques contra Irán.
Europa comenzó a movilizar fuerzas militares en Medio Oriente ante la escalada bélica que siguió a la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán. Francia, Reino Unido, Italia, España, Grecia y otros países de la Unión Europea desplegaron buques de guerra, aviones de combate y sistemas de defensa antimisiles con un objetivo común: proteger a sus aliados y asegurar las rutas comerciales de la región sin entrar formalmente en la guerra.
La reacción europea combina cautela política con preparativos militares. Varios gobiernos expresaron reservas sobre la operación estadounidense-israelí, pero al mismo tiempo ordenaron movimientos de tropas y equipos para blindar intereses propios y de socios regionales.
Despliegue militar europeo en la región
Francia aparece como el país más activo en esta fase inicial. El presidente Emmanuel Macron ordenó el envío de una fragata hacia Chipre y dispuso que el portaaviones nuclear Charles de Gaulle se dirija al Mediterráneo oriental.
París también trabaja en la formación de una coalición europea para garantizar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el transporte mundial de petróleo y gas.
Ese paso marítimo, situado entre Irán y Omán, concentra una parte decisiva del comercio energético global.
La tensión ya impactó en el tráfico marítimo. Un portacontenedores con bandera de Malta fue alcanzado por un proyectil mientras intentaba atravesar el estrecho de Ormuz. La tripulación abandonó el barco y está a salvo, según el organismo británico que monitorea la seguridad marítima. Con ese episodio ya suman siete los buques mercantes afectados en la región del Golfo desde que comenzó la ofensiva estadounidense-israelí contra Irán.
Reino Unido refuerza bases y evacúa civiles
El Reino Unido también incrementó su presencia militar. El gobierno de Keir Starmer envió el destructor HMS Dragon al Mediterráneo y desplegó helicópteros con capacidad antidrones en Chipre, luego de que un dron iraní impactara cerca de una base británica en la isla.
Londres anunció además el envío de cuatro cazas Typhoon adicionales a Qatar para fortalecer la defensa aérea en el Golfo. Para justificar este despliegue militar sin entrar en la guerra, Starmer insistió en que su país no participará en los ataques ofensivos contra Irán y defendió una salida diplomática al conflicto.
"Tomé la decisión de que el Reino Unido no se uniera a los ataques iniciales contra Irán por parte de Estados Unidos e Israel. Esa decisión fue deliberada. Fue en interés nacional, y la mantengo", declaró el primer ministro.
Mientras tanto, el gobierno británico puso en marcha una evacuación masiva de ciudadanos desde la región. Más de 4.000 personas ya regresaron al país y las autoridades esperan que nuevos vuelos continúen la operación, que Starmer describió como una de las mayores evacuaciones británicas de las últimas décadas.
Italia, España y Grecia se suman al dispositivo
Italia anunció que enviará sistemas de defensa aérea antidrones y antimisiles a países del Golfo, además de reforzar su presencia naval en Chipre. La primera ministra Giorgia Meloni explicó que el despliegue busca proteger a ciudadanos italianos y a los soldados desplegados en la región.
El ministro de Defensa, Guido Crosetto, confirmó que barcos de la Marina italiana se dirigirán a Chipre junto con fuerzas navales de Francia, España y otros aliados europeos. También adelantó que los países involucrados mantienen un mecanismo de consulta permanente para coordinar respuestas.
España decidió enviar la fragata Cristóbal Colón, la más moderna de su Armada, para escoltar al grupo aeronaval francés encabezado por el Charles de Gaulle. El buque se sumará a la misión en el Mediterráneo oriental y su tarea principal será ofrecer protección y defensa aérea, además de estar preparado para eventuales evacuaciones de civiles.
Grecia, por su parte, instaló una batería antimisiles en la isla de Kárpatos y envió buques militares a Chipre, donde ya operan bases aéreas británicas. El despliegue europeo se concentra precisamente en esa isla mediterránea, situada a unos 200 kilómetros de Líbano y a unos 350 de Israel, convertida ahora en un punto estratégico para la seguridad regional.
La guerra ya rozó territorio de la OTAN
La tensión también alcanzó territorio de la OTAN. Turquía informó que sistemas de defensa de la alianza derribaron un misil que ingresó en su espacio aéreo, un episodio que elevó el temor a una expansión del conflicto.
El gobierno iraní advirtió que podría atacar ciudades europeas de países que participen en operaciones militares en su contra. Ante esa amenaza, los gobiernos europeos insisten en que sus movimientos responden a misiones defensivas destinadas a proteger aliados y rutas estratégicas.
En paralelo, la Unión Europea intenta abrir una vía diplomática. La jefa de la diplomacia comunitaria, Kaja Kallas, convocó junto con la presidencia bareiní un Consejo Conjunto entre la UE y los países del Golfo para trabajar en una desescalada del conflicto y coordinar medidas de seguridad regional.