La Perla devuelve nombres: la Justicia identificó a 11 desaparecidos
A seis días del 24 de marzo, el anuncio confirmó quiénes son 11 de las víctimas halladas en La Perla y abrió una nueva etapa para sus familias tras décadas de búsqueda.
La Justicia federal puso nombre este miércoles a 11 de las 12 personas desaparecidas cuyos restos fueron hallados en el predio de La Perla, en Córdoba. El anuncio llegó a seis días del 24 de marzo y transformó una lista en historias concretas: vidas interrumpidas entre 1976 y 1977 que ahora vuelven con nombre, oficio y familia. Una de las familias pidió reserva y su identidad no fue difundida.
El juez Miguel Hugo Vaca Narvaja comunicó las identificaciones logradas a partir de los restos encontrados en la zona de la "Loma del Torito", dentro del predio de La Calera. Allí funcionó uno de los mayores centros clandestinos de detención del interior del país.
Nombres, vidas, historias
Ramiro Sergio Bustillo tenía 27 años, dos hijos y estudiaba ingeniería y dibujo técnico en Córdoba cuando lo secuestraron en la vía pública en octubre de 1977. Su hija, Elena, escuchó su nombre en la conferencia y definió el momento como "una alegría inmensa".
"Estoy muy contenta de que mi papá pueda volver a su familia, de donde nunca debió ser arrancado", dijo. Y agregó: "Ya no somos hijos de desaparecidos".
José Nicolás Brizuela había nacido en Dean Funes, se había recibido de abogado y trabajaba como obrero. Tenía 50 años cuando lo secuestraron en su casa. Su hijo lo resumió con una frase corta: "Es cerrar una etapa". Y recordó las rondas en la plaza San Martín con pancartas cuando era chico: "Ahora es como decir ‘volvió mi papá'".
Oscar Omar Reyes, obrero metalúrgico, padre de cinco hijos, fue secuestrado en octubre de 1977. Su hijo Rodolfo dijo: "Lograron darnos lo que nos quitaron" y agradeció a los organismos de derechos humanos por sostener la búsqueda durante décadas.
Raúl Oscar Ceballos Cantón tenía 23 años cuando lo secuestraron en su casa en 1976. Su hija Elizabeth habló de una emoción partida: "Tengo una alegría enorme y a la vez mucha tristeza. Queríamos darle a mi papá una identidad".
Mario Alberto Nívoli, ingeniero químico, casado y con dos hijos, fue secuestrado en febrero de 1977. Alejandro Jorge Monjeau López, estudiante de arquitectura de 21 años, fue capturado en la calle en Córdoba. Testigos lo habían visto en La Perla.
Carlos Alberto Dambra, profesor de educación física, fue secuestrado en la terminal de ómnibus en 1976. Tenía 23 años. También había sido visto en Campo de la Ribera.
Eduardo Jorge Valverde Suárez, de Mendoza, fue secuestrado el mismo 24 de marzo de 1976. Tenía 36 años y dos hijos. Su hijo Hipólito recordó una vida atravesada por marchas: "Siempre marchamos. Con indultos, con obediencia debida, con el negacionismo".
Sergio Julio Tissera, trabajador aeronáutico, casado y con dos hijos, fue secuestrado en abril de 1976. Elsa Mónica O'Kelly Pardo tenía 18 años y estudiaba arquitectura cuando la secuestraron en su casa.
El undécimo caso difundido corresponde a una de las hermanas mellizas Adriana o Cecilia Carranza. Tenían 18 años y estudiaban en Córdoba cuando fueron secuestradas en mayo de 1976. Un diente permitió establecer que uno de los restos hallados pertenece a una de ellas, pero no se pudo determinar a cuál.
"Sabemos que una fue asesinada y la otra sigue desaparecida", explicó una sobrina. Y recordó la pregunta persistente de su abuelo: "¿Dónde están las nenas?".
El hallazgo y la prueba
Los restos fueron encontrados en excavaciones realizadas entre septiembre y noviembre de 2025 por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), con apoyo de la Universidad Nacional de Río Cuarto y el Servicio de Antropología Forense del Poder Judicial de Córdoba.
En cuatro hectáreas, los equipos detectaron restos óseos humanos desarticulados y evidencia de fosas clandestinas. La búsqueda se basó en testimonios y reconstrucciones históricas que señalaban enterramientos en esa zona.
"El dato más saliente es que las familias van a poder hacer su duelo", sostuvo Vaca Narvaja. El magistrado explicó que la difusión de las identidades apunta a "terminar con la incertidumbre" y confirmar que las víctimas "fueron asesinadas por la dictadura".
También remarcó que el traslado de los cuerpos dentro del predio respondió a un intento de "garantizar la impunidad" y destacó que, en ese contexto, no se previó que restos mínimos pudieran permitir su identificación décadas después.
Para 2026 está previsto retomar las tareas de prospección y excavación en otras dos hectáreas del predio.
Una identidad que vuelve
El juez repitió uno a uno los nombres en la conferencia. Cada apellido cerró una espera distinta, con tiempos y trayectorias propias.
"Es una nueva etapa de duelo", dijo Elena Bustillo.
"Queríamos darle una identidad", dijo Elizabeth Ceballos.
"Volvió mi papá", dijo el hijo de Brizuela.
En el terreno donde funcionó La Perla, la búsqueda sigue. Pero en esa lista, ahora, cada nombre volvió a tener cuerpo.