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Revivió el plazo fijo en enero 2026: ¿conviene el UVA o el tradicional?

El plazo fijo se posiciona como una alternativa atractiva para ahorristas, en un contexto marcado por la estabilidad del dólar y por tasas en pesos que le sacan una ventaja clara. Guía para saber cuál conviene

El plazo fijo recuperó protagonismo entre los ahorristas argentinos en un contexto marcado por la estabilidad del dólar y una mejora significativa de las tasas en pesos. Con un tipo de cambio planchado y rendimientos bancarios que, al menos parcialmente, le ganan a la divisa estadounidense, vuelve a instalarse una pregunta clásica: ¿conviene más el plazo fijo tradicional o el plazo fijo UVA, que se ajusta por inflación?

La respuesta no es lineal y depende, sobre todo, del momento elegido y del horizonte de inversión. En los últimos meses, la inflación sorprendió al alza y alteró los cálculos.

Inflación más alta de lo esperado y rendimientos en tensión

El Índice de Precios al Consumidor (IPC) mostró registros superiores a los previstos hacia el cierre de 2025. En noviembre, el INDEC midió una inflación del 2,5% y en diciembre el dato trepó al 2,8%. Estos números no solo superaron el movimiento del dólar, sino que también dejaron por detrás a la renta mensual de los plazos fijos tradicionales.

En consecuencia, durante ese período los depósitos ajustados por inflación lograron una ventaja relativa frente a las colocaciones a tasa fija. Sin embargo, los economistas advierten que este escenario podría comenzar a revertirse en los próximos meses.

Plazo fijo UVA: cobertura contra la inflación, pero con restricciones

El plazo fijo UVA está diseñado para preservar el poder de compra de los ahorros, ya que su rendimiento se ajusta según la inflación. Esa característica lo vuelve atractivo en contextos de suba de precios, aunque tiene una contra relevante: exige un encaje mínimo de 90 días.

En una economía tan volátil como la argentina, inmovilizar los fondos durante tres meses resulta un obstáculo para muchos ahorristas. Para mitigar ese problema, existe la opción de precancelación a partir del día 30, aunque con una penalidad importante: la tasa aplicada es de apenas 10% de TNA, lo que equivale a alrededor de 0,8% mensual, muy por debajo de la inflación actual.

Plazo fijo tradicional: previsibilidad y mayor liquidez

Del otro lado, el plazo fijo tradicional ofrece mayor flexibilidad. El período mínimo de encaje es de 30 días y el rendimiento se conoce de antemano. Además, en las últimas semanas las tasas subieron entre 2 y 3 puntos porcentuales, mejorando su atractivo.

Actualmente, los bancos líderes pagan entre 23% y 27,5% de TNA en canales digitales, mientras que algunas entidades más chicas llegan hasta el 33%. En términos mensuales, esto implica una renta de entre 1,8% y 2,7%. Si bien todavía queda levemente por debajo del IPC de diciembre, la brecha se achica.

El dólar, cada vez menos competitivo

Un dato clave que juega a favor del ahorro en pesos es el comportamiento del dólar. En los primeros 20 días de enero, el billete estadounidense retrocedió alrededor de 1,4%. Así, quien se dolarizó a comienzos del mes perdió poder adquisitivo frente a quien optó por una colocación bancaria.

Según Andrés Méndez, director de AMF Economía, esta dinámica no es casual: "La necesidad de mantener bajo control el tipo de cambio obliga a una política monetaria que incentive el ahorro en pesos".

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Expectativas: cuándo cambia el ganador

Las proyecciones del mercado apuntan a una desaceleración inflacionaria en los próximos meses. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central prevé una inflación del 2% en enero, 1,8% en febrero, 1,9% en marzo y 1,7% en abril, con una tendencia descendente que continuaría hasta mitad de año.

Con estos números, los analistas estiman que el plazo fijo UVA seguirá siendo más rentable durante el primer bimestre, beneficiado por el arrastre inflacionario. Pero a partir de marzo, el escenario cambiaría y los plazos fijos tradicionales comenzarían a superar en rendimiento a los ajustados por inflación.

Una decisión que se define mes a mes

En síntesis, el plazo fijo volvió a ser una alternativa válida para los ahorristas, aunque la elección entre tradicional y UVA requiere atención constante. En el corto plazo, el UVA ofrece mejor cobertura, pero si la inflación efectivamente baja, el plazo fijo tradicional recuperará terreno gracias a tasas más altas, mayor liquidez y previsibilidad. En un contexto cambiante, el verdadero diferencial pasa por el timing y la necesidad de disponer -o no- de los pesos.

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