El robo: thriller sobre un sofisticado asalto a los fondos de pensiones
En el corazón de la trama aloja una crítica a los sueldos desmedidos de los gestores de fondos de las financieras.
No es un día cualquiera. Las bromas de oficina son las de siempre, el rincón donde guardan las galletitas ricas para los clientes acaudalados está donde tiene que estar, la rutina laboral es aburrida. Pero esa mañana algo distinto se abre camino. No es la llegada de una nueva pasante, no es la nariz de Zara Dunne (Sophie Turner) que sangra. Una tropa violenta se cuela entre los oficinistas grises de la firma de inversiones.
El robo es una de las series estrenos de este verano en la plataforma Prime Video. Son seis episodios, dirigidos por Sam Miller (realizador de I May destroy you y Un caballero en Moscú) y creados por el escritor Sotiris Nikias, autor de novelas policiacas bajo el seudónimo de Ray Celestin.
La trama arranca con el robo. Cuando los asaltantes toman el control de las oficinas de la firma gestora de fondos de inversión llamada Lochmill Capital Thriller, Zara y su mejor amigo Luke (Archie Madekwe de "Midsommar" y "Saltburn") quedan en el centro de la escena. Por su rol en el back office, en la sección de operaciones, se ven obligados a llevar a cabo una serie de transacciones que vaciarán más de 4 mil millones de libras en pensiones pertenecientes a trabajadores de clase media, enfermeras, maestros, policías y otros. Esto convierte al atraco en un golpe criminal especialmente cruel. Tras el episodio inicial, de tensión extrema, queda clara que el asunto es aún más complejo de lo que parece.
Sophie Turner, actriz conocida por su papel de Sansa Stark en Game of Thrones, logra una interpretación destacable como esa empleada eficiente pero que arrastra los sinsabores del sistema en el que está inserta. Sale con sus compañeros, se emborracha y se droga, para olvidar que difícilmente prospere en ese puesto de rutina aburrida y sueldo relativamente bajo. La rabia y la insatisfacción crecen. Como sugiere en un momento el personaje de su madre Haley (Anastasia Hille), madre alcohólica e inestable, una fuerza volcánica estalla cuando se une inteligencia con frustración. Así ve a su hija.
Y la decepción va de la mano de la acumulación de riqueza de pocos que pasa frente a las narices de muchos que trabajan mucho. El comité de gestión gana un millón de libras al año, más bonificaciones garantizadas, mientras que personas como Zara y Luke cobran una fracción de esa cantidad. La serie aprovecha para exponer esas asimetrías cada vez más alarmantes en diferentes ámbitos de la economía actual. También expone las ambiciones que despierta el dinero y las finanzas como juego con fondos ajeno. El propio inspector Rhys que investiga el robo tiene sus secretos en ese sentido.
La idea de la serie estuvo inspirada en experiencias laborales de Nikias, el guionista, quien comentó en entrevistas: "La extraña lógica circular radica en que estas empresas de servicios financieros tienen enormes cantidades de dinero fluyendo a través de ellas a diario. Transfieren miles de millones por todo el planeta, pero la seguridad en estos lugares es prácticamente nula", dijo.
Una historia que pone en evidencia fragilidades de todo tipo.

