Entrevista

Lila Downs: "La comida también está siempre en mis memorias desde niña"

A punto de lanzar disco, la cantante conversó con BAE Negocios sobre su participación en la serie Como agua para chocolate de HBO. Destacó la importancia de la educación para los jóvenes, especialmente las mujeres.

En el tercer episodio de esta última temporada de Como agua para chocolate, Lila Downs hace un ingreso imponente por la puerta grande de un festejo. Llega acompañada de sus músicos y entonando: "Esa mirada tan chula pica como el chile frito, esa mirada tan chula pica como el chile frito". Su presencia hipnótica corona la participación de la admirada cantante y compositora en esta serie hermosa y sensible que adapta el clásico de Laura Esquivel.

Reconocida y premiada con varios Grammy por su obra, la maestra interpretó varias canciones para el soundtrack de la producción. Este aporte musical es clave para crear la atmósfera profundamente enraizada en las tradiciones y la historia de México. Su voz acompaña las emociones de momentos claves del relato como en el final de la primera temporada con la desesperada canción "Cielo rojo".

La artista, que también es antropóloga, dialogó con BAE Negocios acerca de esta colaboración y la gastronomía que es protagonista, además de comentar sobre el espíritu de su nuevo disco llamado "Cambias mi mundo" y la educación como una herramienta que transforma la vida de los jóvenes.

-Fue emocionante verte aparecer en este último episodio ¿Qué te convocó a unirte al proyecto?
-Fue muy bello y estoy muy agradecida. Yo empecé a componer música para el musical de Cómo hago para chocolate en Broadway en una época, cuando a Laura Esquivel le interesaba hacerlo así, y fue una experiencia hermosa componer sobre la comida, ver de qué manera se avanzaba con la narrativa. Entonces conozco bien esa historia y volver a verlo replanteado en este programa me da mucha emoción porque me parece muy fresco el timing, los tiempos en los que se mantienen esas narrativas de la madre, de mamá Elena, que es un personaje tan estoico y y tajante. Nos hace pensar en nuestras madres, yo creo, a todas las mujeres. Es una caricatura de cierta forma pero también es real: un poco los reglamentos de toda esta herencia que llevamos. Poder ser parte de eso musicalmente es un regalo muy grande.

-¿Como viviste el rodaje de esta escena "picante"?
-Fue bien difícil porque al estar toda la noche en escena hacía frío, pero lo bueno fue que teníamos estos vestuarios de época que nos mantenían calientitos. Traer a mi banda también fue bien lindo porque estuvo el arpista, mi compadre Celso, que hacía tiempo que no lo habíamos visto. Nos pidieron hacer un mariachi con reminiscencias del mariachi antiguo, que no tiene trompetas, tenía solo instrumentos de cuerdas -violines, guitarras y el arpa- y una percusión.

La comida y la memoria

Cada episodio de la serie está dedicado a una receta. En este tercer capítulo fue el turno del champandongo, conocido popularmente como "pastel de pobres" porque se hacía con las sobras de la casa. Se elabora con capas de tortillas. Lila Downs es impulsora de la cocina de su país y más de una vez le dedicó canciones como su famosa "Cumbia del mole".

-La cocina es protagonista narrativamente de la serie y vos sos apasionada y difusora de la gastronomía, especialmente de Oaxaca. ¿Qué me podés contar de ese vínculo? ¿Hay alguna receta en la serie que esté entre tus favoritas?
-Ay sí, pues el Champondongo. Por cierto, tenemos un restaurante acá en Oaxaca y lo va a preparar Rosario, una mujer que se sabe la receta, y yo lo voy a probar aquí en vivo. Después, creo que esa receta de las aves con pétalos de rosa es maravillosa. Te habla de amor. Yo soy muy amiga de de una cocinera que se le llama "la cocinera atrevida", Lourdes Hernández, y es una gran amiga de Laura Esquivel también de la Ciudad de México. Ella me invitaba cuando yo empezaba mi carrera a a compartir y a cantar en degustaciones. Preparaba platos basados en unas recetas que combinaba con la comida brasileña o con la comida de su abuela, de sus ancestros. La comida también está siempre en mis memorias desde niña. Mi abuela preparaba las tortillas en un piso de tierra en su cocinita de madera y ahí llegábamos a pedirle una tortilla caliente con sal. Mis memorias están muy profundamente unidas con los recuerdos de la comida.

-Esta es una historia de mujeres fuertes, que habla además de lo intergeneracional, y vos estás por sacar un disco que tiene algo de estos elementos ¿Qué nos podés contar del espíritu que impregna estas nuevas canciones?
-En mi país tenemos una situación difícil con la economía de los jóvenes que se fijan mucho en el narco para trabajar. Yo siento que la educación es una gran opción para los jóvenes, y especialmente para las mujeres porque muchas veces se opta por darles educación a los varones. Así que vengo contando esta historia desde que soy jovencita, desde los 16 años. Apoyo a un fondo de becas con un concierto a beneficio cada año en el que veo a estas jóvenes cambiar sus vidas gracias a la educación. La condición de la beca es que vuelvan a sus comunidades de origen, que en su mayoría son rurales, indígenas, afromestizas y mestizas de Oaxaca. Es una idea de cómo la educación te puede dar alas y te libera. Trato de plasmarlo en la música y, por supuesto, también para que la gente lo goce y lo baile.

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