La película de Universal Trolls World Tour, secuela de la excelente producción animada de 2016, se ha convertido en el primer filme de gran presupuesto realizado para pantalla grande en quebrar el tradicional sistema de ventanas que obligaba a estrenar primero en cines para, por lo menos noventa días después, distribuir en pay-per-view y, luego, en DVD más plataformas on demand. Tanto Universal como Fandango, la multinacional de venta de entradas on line que respaldó el lanzamiento en varias plataformas digitales (Amazon, Apple, etcétera) más un puñado de autocines en los Estado Unidos, anunciaron que el debut de Trolls... implica la audiencia más grande para un debut digital en la historia para una película de gran presupuesto. De todos modos, ninguna de las empresas reveló números concretos de audiencia.

Trolls World Tour no figua todavía en plataformas de video on demand, sino para alquiler on line desde la plataforma derivadora Fandango Now. El ticket on line es de u$ 19,90 y la película está disponible por 48 horas. Quizás el número parece exagerado, pero es mucho más económico si se considera que cada entrada de cine en los EE.UU. cuesta un promedio de u$ 11 y la película será vista en cada sesión por más de dos personas (es una película animada familiar, es decir infantil) y se puede "repetir" dentro de esa ventana. No parece un mal negocio. Probablemente esto implique mucho dinero dado que Universal asegura que el lanzamiento fue, en cantidad de audiencia, diez veces superior a cualquiera otro lanzamiento digital o en video hogareño.

Aún es temprano para considerar si la estrategia ha sido exitosa y si puede expandirse fuera de los Estados Unidos. Por un lado, el filme se vio favorecido por ser el primer -y único- gran blockbuster en llegar al público tras el comienzo de la crisis del covid-19. Por el otro, Universal -y DreamWorks, creadora de la película- no tenían mucha más alternativa que buscar un camino no tradicional para el lanzamiento. Estaba muy avanzada la instalación del filme a través de la campaña de marketing, y se trata de un presupuesto enorme. Como curiosidad, para las películas más grandes, esos presupuestos a nivel global suelen equiparar e incluso superar a los de la producción cinematográfica en sí. La pregunta hoy es si otras empresas (Disney, por ejemplo, que había avanzado muchísimo con las promociones de Mulan y Black Widow) seguirán por este camino o no, dado que ya han adelantado bastante los estrenos cinematográficos en el calendario anual. Para ver si esto es un quiebre y cuáles serán las consecuencias una vez que el negocio cinematográfico vuelva (inevitablemente poco a poco) a funcionar, habrá que esperar por lo menos a ver números concretos y cómo esos números se relacionan con el costo de producción. Quizás la pandemia precipite un cambio latente en el negocio audiovisual.

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