Las cosas están demasiado duras como para pasar el fin de semana (o lo que fuere: ¿recuerdan cómo era una semana?) como para recomendarles películas que no provean de un poco de alegría. Me considero especialista en el tema de la felicidad (chivazo: escribí un libro que se llama 50 películas para ser feliz y anda de oferta -tres alfajores, más o menos- en muchas librerías del centro) así que, ante la situación poco alegre que pasamos, esta columna se va a dedicar a la risa. Hace un tiempo hablamos de cómicos; esta vez serán películas de grupos cómicos o dúos, una tradición bastante universal.

Vamos con la primera troupe, los Keystone Cops (o Keystone Kops). Los creó el primer gran genio de la comedia cinematográfica, el productor y director Mack Sennett (el tipo que descubrió a Chaplin, Keaton, Fatty Arbuckle, Ben Turpin, Mabel Normand y si alguno de estos nombres les suena raro, disfrútenlos en YouTube) en 1913. En principio, debían servir como acompañamiento para los demás comediantes, pero tuvieron cortos propios, muy populares. Son un conjunto totalmente incompetente de policías que se mueve a velocidad inhumana, con absoluta torpeza, y suelen protagonizar frenéticas -y sin dobles, en general, sin trucos- persecuciones que dan risa y mucho miedo. No se entiende cómo no se mató nadie. Vistas hoy, estas críticas de la "autoridad" siguen siendo terriblemente cómicas, y las velocidades son para el asombro.

Laurel y Hardy no fueron la primera pareja cómica, pero sí de las más sofisticadas y perfectas, admirados por James Joyce y, especialmente, por su discípulo y amigo Samuel Beckett (Beckett amaba el cine cómico mudo, al punto de rodar una película con Buster Keaton, llamada justamente Film). Tanto en el mudo como en el sonoro, el creativo del par era Stan Laurel, aunque en la pantalla el que "mandaba" era el Gordo Oliver Hardy. El mundo de Laurel y Hardy es el de una normalidad que, por un pequeño error, va multiplicando su absurdo hasta que la anarquía y el surrealismo se imponen a pura risa. Entre lo que hay en YouTube, Tit for Tat (1935) es de lo mejor que hicieron (y los largos son geniales, como Hijos del desierto, por ejemplo) y muestra por qué valen la pena.

Poco más tarde, en el sonoro, llegaron los Hermanos Marx. Venían -como todos, en realidad- del vaudeville (a propósito, no dejen de leer Groucho y Yo, autobiografía cómica del gran bufo para más detalles) y crearon un humor donde todo se desarticula, desarma y desaparece en el absurdo. Groucho es el sarcástico inteligente; Chico, el bruto absurdo; Harpo, que nunca hablaba, era la manifestación total de la locura, y Zeppo (que trabajó bastante poco), la aparente "normalidad". Hicieron, al parecer de este escriba, la mejor sátira de un gobierno inútil, de la guerra y la política, Sopa de Ganso, con dirección de Leo McCarey. Y tienen momentos tremendos de surrealismo superior al de Dalí. Obviamente los amaba Luis Buñuel. 

En la otra esquina de los tríos, están Los Tres Chiflados, que trabajaron en el sonoro desde los años treinta hasta casi los sesenta. Fueron estación obligada de la TV para varias infancias y representaban un conjunto de idiotas a veces violentos (aunque siempre del lado de "los buenos") que lograban triunfar porque el mundo aparentaba solamente ser normal; en realidad siempre era tan imbécil como ellos. Tuvo varias formaciones (los hermanos Howard Moe y Curly más Larry Fine fueron los primeros; a la muerte de Curly fue reemplazado por Shemp Howard, también hermano, y luego de la muerte de Shemp, Larry y Moe contrataron primero a Joe Besser ("Joe") y, finalmente, a Joe DeRita ("Curly Joe"), que no fueron tan exitosos. Si los Marx empleaban sobre todo la palabra, los Chiflados eran puro golpe y porrazo sobre razonamientos desquiciados. Como dijo alguna vez el crítico Ángel Faretta, representaban la rebelión de los idiotas. YouTube tiene de todo.

Mi dúo cómico favorito, de todos modos, siempre fue Dean Martin-Jerry Lewis, especialmente cuando los dirigía ese genio total llamado Frank Tashlin, admirado por Godard y compañía. Dino era el galán, Jerry el tonto, pero el cerebro del grupo era Lewis (a Dino obviamente lo queremos igual). Fueron un retrato de la locura de la "Era del Bienestar" en los cincuenta: la normalidad cool de Martin, la locura insegura de Lewis. Varios de sus largos están en YouTube, gratis (arriba tienen el genial Entre la espada y la pared, completito).

Finale: los británicos Monty Python (John Cleese, Graham Chapman, Terry Jones, Terry Gilliam, Eric Idle y Michael Palin) cambiaron todo. Usaron lo intelectual, lo absurdo, el humor negro, la sátira y la parodia con el nonsense -eso que inventó Lewis Carroll en los libros de Alicia- a un nivel que obligó a repensar todo el universo cómico de raíz. Universitarios, hicieron mucho humor intelectual, pero también se rieron mucho de los discursos establecidos y "académicos" a través del sinsentido. Sus largos (Flyng Circus, Los caballeros de la Mesa Cuadrada, La vida de Brian y El Sentido de la Vida) son una cadena de gags y sketches que aprovechan todo el arsenal que permite el cine. La mayoría de sus películas anda por Netflix y Flyng Circus, gratis en YouTube (sí, sí, ahí la pusimos completa, de nada).

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