"Nunca había interpretado a un hombre superdotado, cuya maldad viene de sus grandes virtudes"
Entrevista exclusiva al actor español Luis Tosar, parte del elenco de la serie Matices, estreno de Universal+
Luis Tosar es una cara conocida para el público local. Pudimos ver la potencia y versatilidad de su actuación en películas como la memorable Los lunes al sol, Te doy mis ojos, La comunidad o Los límites del control de Jim Jarmusch. También en series como Los favoritos de Midas. Con su mirada profunda, estremeció con la fuerza de personajes como Malamadre en el film Celda 211 pero también dio muestras de fragilidad en otros dramas o se lanzó a los pasos de comedia.
No quiere encasillarse en roles y le gusta que las propuestas lo sorprendan, que la vida lo sorprenda. Este 15 de agosto se estrena Matices en la plataforma Universal+ y este formidable actor, originario de Galicia, integra un elenco en el que también hay figuras como Elsa Pataky en su regreso a la TV española. Es el nuevo thriller de Sergio Cánovas (Los Caballeros), Javier Naya (Vis a Vis) y Alex Meriweather (Noche de Chicas).
La miniserie tiene una premisa sugerente: un cruel asesinato se produce durante la sesión grupal de un tratamiento psicológico alternativo. La terapia a la que asisten estos pacientes se lleva a cabo en una finca con viñedos. El vino es protagonista de la sanación experimental que lleva adelante el Doctor Tomás Marlow (Eusebio Poncela) y su hija y discípula la Dra. Eviana Marlow (Elsa Pataky).
La fórmula de la tira es atractiva: combina misterio de crimen a puertas cerradas y el tema de la salud mental Luis Tosar conversó con BAE Negocios acerca de su personaje y el cada vez más presente interés social por las terapias y los problemas psicológicos que afectan a no pocas personas tras la pandemia.
—¿Qué fue lo que te atrajo de tu personaje y cómo lo trabajaste?
—Lo que me atrajo, como suele pasar con estos personajes que son muy desagradables, es la oscuridad a la que uno por suerte no pertenece. Es una inquietud de investigar por esos lugares. Nunca había interpretado a un hombre que es superdotado y en el que su maldad viniese, precisamente, de las grandes virtudes que tiene. Es paradójico, pero finalmente parece que debe ser bastante más habitual de lo que creemos. Hace un par de años, leí un libro sobre los psicópatas que son socialmente adaptados y aceptados aunque tienen unos rasgos psicopáticos que no los diferencian tanto de los que después cometen atrocidades. Lo que sucede es que consideramos que tienen ciertas habilidades que vienen bien para nuestra sociedad: curiosamente muchos de ellos están en el mundo financiero. Son psicópatas funcionales. Creo que César responde un poco a eso. Es un tipo dotado con grandes herramientas para desempeñar multitud de funciones, pero justamente las más esenciales, que son las relacionales con sus hijos y las emocionales, no las tiene. En su obsesión, va dejando un rastro de víctimas, la gente más cercana a él.
—Como si fuera una especie de cata de vino, pero sin terapia, ¿qué elementos te gusta identificar en una serie para que sea buena y qué te atrajo en particular de este proyecto?
—El primer elemento atractivo es que sea una escritura fluida, envolvente, sensual. Que esté bien estructurada, porque si no es muy difícil. Me cuesta hacerme una idea de que algo pueda llegar a ser una buena serie o una buena película si la lectura no me resulta fluida y y entretenida. En este caso me gustaba mucho todo lo que habían planteado Javier Naya y sus colaboradores, Martín y demás guionistas. Creo que escriben muy bien, tienen gusto y saben transmitir en esa escritura lo que quieren contar realmente. Además hay muchos elementos de suspense, claramente es de misterio y remite a Agatha Christie, pero había también ingredientes muy atractivos que tenían que ver con la terapia. Estos elementos están relacionados con el tema de la salud mental y con taras psicológicas que padecen estos personajes que se convierten en un gran motor de la serie. Eso me pareció muy interesante porque aportó algo realmente especial más allá del puro misterio.
—Precisamente, al final del último capítulo hay un mensaje de apoyo a quienes lucha contra estos demonios mentales. ¿Qué podés comentar respecto a esa dedicatoria y por qué crees que coinciden ahora varias series que tratan el tema de las terapias o los retiros de bienestar?
—La serie es muy expresa en ese sentido. Hay una idea de que el trabajo esté planteado desde el respeto más absoluto al tema de la salud mental. Es algo que creo que está en la conversación pública de manera permanente desde hace unos cuantos años y es hablado por mucha gente joven. Probablemente a partir de la pandemia todo esto se ha agudizado. Es un tema que ya no podemos obviar. Es un tabú que antes existía, pero que creo que ahora ya no. Todo esto se refleja en el audiovisual, como suele ocurrir. Es interesante que se aborde desde puntos de vista totalmente diferentes, porque es una manera de normalizar algo de lo que debería ser tan habitual hablar como de un dolor de cabeza.
—Tenés una carrera muy amplia, hiciste personajes variados y recibiste premios. En este momento de tu carrera, ¿qué tipo de personajes o proyectos elegís?
—Nunca he tenido unos parámetros muy claros con respecto a esto. Siempre me he ido dejando un poco sorprender, abrazar la vida tal como viene. Nunca he hecho grandes planes ni he tenido metas especialmente concretas. Entiendo que se tengan. Pero yo siempre he estado más esperando a que, de repente, apareciera algo y me sorprendiese. Me podría apetecer hacer cualquier tipo de personaje en cualquier momento, nunca estoy cerrado a nada. De hecho, me gusta que cualquier cosa pueda aparecer y que la gente sepa que eso puede ocurrir.

