Caen las tasas de interes: cómo impacta sobre el dólar
Uno de los acontecimientos monetarios de mayor relevancia en los últimos días fue la decisión del Banco Central de la República Argentina (BCRA) de reducir la tasa nominal anual (TNA) de los pases pasivos al 80%. A su vez, en línea con la notable contracción de la tasa de política monetaria, la entidad decidió la eliminación de la tasa mínima de uno de los instrumentos remunerados en pesos más consolidados del sistema financiero argentino: el plazo fijo.
Para una mejor comprensión de estas medidas, resulta necesario volver el tiempo unos meses atrás y rastrear las preocupaciones que Javier Milei trasladaba en su campaña presidencial al respecto de las Letras de Liquidez, más conocidas como Leliqs. El actual Presidente, en ese entonces, era muy enfático acerca de querer levantar el cepo cambiario, pero antes de ello pretendía desarmar la "bola de Leliqs" para evitar una escalada fenomenal de los precios por el exceso de pesos provenientes del desarme de este instrumento.
Las Leliqs eran títulos que el BCRA emitía para que los bancos colocaran dinero a un plazo de 28 días, con la finalidad de regular la cantidad de pesos que circulan en la economía. Con el mismo propósito, la entidad también emite pases pasivos, venciendo estos últimos a las 24 horas. Mientras que en diciembre las primeras tenían una TNA del 133% y las segundas del 100%, luego del triunfo electoral de la actual fórmula, la renovación de Leliqs se contrajo en un 60%, tanto por la incertidumbre que les generaba a los bancos el destino de estas letras, como por la flexibilidad que les otorgaba a sus carteras contar con una mayor porción de activos de tan corto plazo, teniendo una capacidad de reacción mucho más rápida frente a cualquier inconveniente. Así, la contracara de la caída de las Leliqs fue el incremento en las tenencias de pases pasivos.
Finalmente, las Leliqs dejaron de ofrecerse, y el BCRA decidió concentrar toda su deuda de corto plazo en pases pasivos, convirtiéndose este en el principal instrumento de absorción de excedentes monetarios.
Del Central al TesoroEn miras del propósito de sanear los pasivos del BCRA, esto último era muy deseable, dado que la entidad lograba licuar sus compromisos con la presencia de tasas reales negativas, es decir, inferiores a la inflación. Sin embargo, para los objetivos oficialistas, ello no pareciera suficiente, motivo por el cual cobran estelaridad los puts, una suerte de seguro que entrega el BCRA a los bancos para incentivarlos a comprar bonos del Tesoro Nacional.
En condiciones normales, los bancos tienen preferencia por tomar deuda del BCRA antes que del Tesoro, siendo el primero un prestamista de última instancia. Empero, para lograr que los bancos reduzcan sus tenencias de pases, morigerando así los pasivos monetarios del Banco Central, la apuesta oficialista fue lograr que los bancos trasladen una parte de esos recursos hacia la compra de bonos del Tesoro. La forma de hacerlos atractivos fue, no solo a través de una mayor tasa por sus plazos de vencimientos más largos, sino también haciéndolos mucho menos riesgosos a través del ofrecimiento de puts, una opción de venta por la cual el BCRA asume el compromiso de recomprar dichos bonos en el caso de que sus valores caigan por debajo de los precios acordados.
De tal manera, el respaldo del BCRA es el principal factor que permite explicar el éxito de las licitaciones del Tesoro Nacional. Ahora bien, en caso de producirse una merma significativa en los valores de los bonos, el Central deberá recomprarlos, obligando a la entidad a emitir e inundar la calle de pesos, aumentando fuertemente la presión dolarizadora.
Bajan las tasas de plazo fijoArribando a la actualidad, en consonancia con el propósito de disminuir los pasivos remunerados del Banco Central, la entidad anunció la reducción de la tasa de los pases pasivos al 80%, fijando así una tasa real considerablemente negativa. A la vez, la modificación de tasa de política monetaria no fue inocua con respecto a otros instrumentos remunerados en pesos.
Ello trajo aparejado que el BCRA eliminara la tasa mínima de los plazos fijos. Así, mientras que antes los bancos estaban obligados a ofrecer, al menos, una tasa nominal anual del 110% en sus plazos fijos, ahora se encuentran librados de hacerlo.
La disminución del retorno de los plazos fijos afecta de manera inmediata el bolsillo de los pequeños ahorristas, mayormente, jubilados y gran parte de la clase media, los principales destinatarios de este tipo de inversión, quienes a su vez son los sectores que mayor caída en sus ingresos reales denotan. De igual manera, en una economía altamente inflacionaria, la presencia de plazos fijos en pesos con tasas de interés reales extremadamente negativas genera incentivos al desarme de estos activos. Y, probablemente, dado el contexto actual, buscarán trasladarse hacia el dólar, constituyéndose en otra presión hacia la dolarización de los ahorros argentinos.
De todo lo anterior, solo queda preguntarse si las medidas tomadas son efectivamente una parte de la estrategia esbozada para recomponer el balance del Banco Central o si las consecuentes presiones a la suba del dólar no son el fin último y, por ende, la muestra de una aceleración en el programa de dolarización de la economía argentina. Ambas lecturas coexisten. El tiempo disipará la duda.
*Licenciada en Economía (UBA). Magíster en Economía Política (FLACSO). Integrante de Paridad en la Macro

