En una nota anterior comentábamos que abrir una cuenta en el exterior era un procedimiento sencillo y medianamente al alcance de todo el mundo, pero que por desconocimiento o prejuicio muchos no se animaban a dar este paso.

Entonces, concretamente, ¿qué se necesita para abrir cuenta en Estados Unidos? Los requisitos típicos incluyen elementos tan sencillos como información y documentación de respaldo para acreditar identidad (DNI/Pasaporte), domicilio (factura de servicios) y origen de fondos (recibo de sueldo, facturas, DDJJ). Nada del otro mundo, cómo verán.

Por el contrario, ¿qué NO se necesita para abrir cuenta? En general depende de cada entidad pero, por ejemplo, actualmente existen alternativas que permiten hacerlo sin contar con ciudadanía o visa estadounidense, cuenta bancaria en el exterior, ni domicilio en Estados Unidos. Tampoco hace falta viajar para abrir la cuenta presencialmente, ni siquiera se requiere la documentación física, ya que hoy en día es posible hacer el trámite 100% online, lo cual es una gran ventaja en tiempos de COVID y ciertamente democratiza mucho más el acceso a estos mercados.

En el caso hipotético de que se requiera documentación o información adicional, ésta siempre debe brindarse de la forma más exacta posible. Abrir una cuenta en Estados Unidos es definitivamente empezar a jugar en las grandes ligas, pero esto no significa que haga falta contar una historia sensacional para “encajar en el guion”. Parte de los prejuicios de los que hablábamos tienen que ver con esto, ser monotributista o no haber viajado nunca al exterior no son impedimentos para poder invertir. Así que ya saben, nada de pedir direcciones prestadas, ni inventar negocios o herencias que no existen.

Otra cuestión que suele aparecer seguido es el presunto nivel de sofisticación. La realidad es que, por el contrario, no hacen falta conocimientos especiales, ya que los principios de inversión son universales y lo que se usa para Argentina bien puede ser usado para otros mercados. Es cierto que en Estados Unidos existe una mayor cantidad y diversidad de instrumentos, pero abrir una cuenta de inversión internacional no implica tener que usar y conocer todas las alternativas. En todo caso, si existen dudas, puede consultar con un profesional calificado para recibir asesoramiento.

Este último punto es un detalle no menor al elegir nuestro prestador de servicios. De ser necesario, siempre es posible contratar un asesor externo al agente de bolsa, pero eso implica incurrir en mayores costos y en un esfuerzo adicional por “verificar” la idoneidad del profesional. Para el inversor novato, lo ideal sería contar con un servicio integrado en el mismo agente dónde abre la cuenta. En este sentido, podemos identificar tres modelos distintos de agentes. En los extremos encontramos las plataformas online low-cost, que no brindan ningún tipo de asesoramiento ni soporte más allá de lo básico y puramente operativo (con suerte), y los agentes de banca privada, que brindan un servicio muy completo pero se dedican únicamente a administrar grandes patrimonios a un costo, cuanto menos, apreciable.

En el medio, sin embargo, están los llamados brokers boutique, cuyo principal atractivo es que apuntan a un público que requiere cierta asistencia pero que no llega a calificar en los grandes bancos. La idea central de un bróker boutique es brindar la accesibilidad de un low cost, con la personalización del servicio de un banca privada. Aunque el monto mínimo ideal para que la inversión resulte razonable ronda los US$10.000, se puede empezar por mucho menos: es posible abrir una cuenta en un bróker boutique por tan escasos fondos como US$ 5.000.

Asimismo, pese a las limitaciones cambiarias, aún si no se posee cuenta bancaria en el exterior, o si incluso no se poseen los dólares, es posible realizar el fondeo en pesos, y desde Argentina, girando títulos valores, ya sean bonos, acciones o CEDEARs, desde cualquier broker local sin límites de monto ni de cantidad de transacciones. Eso sí, siempre y cuando se respeten las normas dispuestas por el BCRA y la CNV, es decir manteniendo los activos en cartera por al menos cinco días hábiles posteriores a la liquidación, y sin haber comprado dólares oficiales en los últimos 90 días, ni tampoco estar en posesión de financiaciones vinculadas a los “créditos a tasa cero” y complementarias y/o créditos a MiPyMEs.

Parece complejo, pero no lo es tanto. Justamente, con el asesoramiento de un profesional idóneo, debiera ser un simple cuestionario para saber si se está habilitado o no a realizar giros al exterior. Asimismo, producto del reciente acuerdo de deuda con los acreedores externos, quizás pueda llegar a haber un alivio en estas restricciones. Lejos de ser momento de relajarse, quizás sea una oportunidad para empezar a construir parte de nuestro patrimonio, lejos de los vaivenes de Argentina. Después puede que no haya tiempo para arrepentirse.

*Disclaimer legal: Tenga en cuenta que existen riesgos asociados con la inversión en valores,
incluida la posible pérdida de capital, de conformidad con la Norma FINRA 2210 (d)(1)(A)

*Asesor Financiero de Bull Market Securities