Como mencionábamos en el artículo de hace algunas semanas, Argentina es el país de la crisis permanente. Por eso, a la hora de elegir en que invertir, es fundamental poseer un adecuado timing, así como también una buena gestión de riesgos y cierta pericia. ¿Suena complejo, verdad? Sin haber puesto aún un céntimo en juego, ya hay que tener en mente todas estas cosas, que son incluso difíciles de lograr en un operador especializado. Entonces, ¿cómo podría lograrlo una persona que no puede dedicar a esto más de unas pocas horas a la semana?

No será fácil, pero al menos se pueden trazar algunas recomendaciones para minimizar la posibilidad de cometer errores. Warren Buffett solía decir que el riesgo proviene de no saber lo que se hace. Si bien técnicamente existen una multitud de riesgos a la hora de invertir, la mayoría de los cuales no pueden eliminarse por completo nunca, no entender el contexto en el que vamos a operar, o no tener un plan de inversión, aumentan las posibilidades de obtener resultados distintos a los esperados.

En el mundo hay consenso acerca de que lo mejor para el inversor es tener un portfolio pasivo, orientado al largo plazo, con un mix de activos que permita obtener un adecuado balance entre riesgo y rendimiento, incluyendo instrumentos libres de riesgo y efectivo o equivalentes. Nada de eso es posible en Argentina. El largo plazo es una utopía, riesgo siempre hay, y tener efectivo o equivalentes tampoco es muy conveniente considerando que el peso se destruye y hay varias normas que dificultan el cambio a otras monedas. Sin embargo, podemos atenuar estas falencias si entendemos los limitantes y los usamos a nuestro favor.

En este sentido, toda inversión en Argentina debe hacerse con atención a la coyuntura, en instrumentos que nos permitan fácilmente entrar y salir, así como también, que nos den cierta tranquilidad si es que, por infortunio, terminamos convirtiéndonos en inversores de largo plazo. En caso de no estar muy familiarizados con un producto o mercado particular, lo mejor es siempre intentar empezar por el segmento “elite”.

Por ejemplo, las acciones más negociadas y con mayor capitalización bursátil se encuentran listadas en el denominado Panel Líder, mientras que el resto cotiza en el Panel General. De igual manera, los bonos de la Nación suelen tener mayor liquidez que los de las provincias, y los bonos (obligaciones negociables) de empresas con un historial crediticio más amplio o mejores perspectivas financieras, tendrán más liquidez que el resto. Por supuesto esto no implica directamente que sean mejores inversiones o tengan mayores rendimientos que el resto, es solo una cuestión de liquidez y transparencia del mercado.

Otro factor importante es buscar simpleza y estabilidad. En un contexto altamente volátil, si una cantidad importante de factores deben coincidir para que un negocio o instrumento tenga éxito, lo más probable es que algo termine fallando más pronto que tarde. Hay muchas empresas y gobiernos que han demostrado seriedad y capacidad de adaptación al contexto, lo cual es siempre un activo a valorar.

También es crucial tratar de anticipar y estar preparados para los cambios de dirección en materia política, sin sobreactuar y entendiendo que vivimos en un país cíclico donde todo al fin y al cabo vuelve al mismo lugar si se le da el tiempo suficiente. Nuestras inversiones pueden verse favorecidas o perjudicadas por los frecuentes volantazos de política económica, los cuales la mayoría de las veces son relativamente predecibles. Por eso es importante entender dónde puede haber mayor peligro. Por ejemplo, en un país con una amplia trayectoria de impagos, cualquier tipo de bono ostenta cierto riesgo de default, pero ciertamente los que son pagaderos en dólares son los que más expuestos se encuentran a las constantes fluctuaciones de política cambiaria.

Por último, tener una pata en el exterior siempre ayuda en caso de que sea necesario un plan B. Hoy en día tener una cuenta en el exterior es muy sencillo y aún no han sido restringidos completamente los giros al exterior, por lo que hay una ventana de oportunidad abierta. Muchos inversores le son esquivos a la plaza internacional, bien porque mantienen cierto recelo acerca de su accesibilidad, o porque se han dejado obnubilar por los rendimientos doble dígito que puede proporcionar un mercado volátil como el argentino. Lo cierto es que, en primera instancia, ese nivel de volatilidad no es adecuado para todo el mundo, y que en todo caso las ganancias espectaculares en términos nominales, muchas veces no son más que el mero reflejo de la pérdida de valor de la unidad en que se miden: el peso.

En general, no hay mucho más que agregar en lo que respecta a nuestro mercado. Por supuesto, como siempre, diversificar, medir riesgos y tener puntos claros de entrada y salida son parte necesaria de una estrategia exitosa. El resto es animarse, buscar asesoramiento y dar el puntapié inicial.

*Disclaimer legal: Tenga en cuenta que existen riesgos asociados con la inversión en valores, incluida la posible pérdida de capital, de conformidad con la Norma FINRA 2210 (d)(1)(A)

**Maximiliano Suárez es Asesor Financiero de Bull Market Securities.