Con el paso de los días y sin un plan económico sólido que permita a la Argentina atravesar sus día a día en paz, la recesión económica profundizada por la cuarentena cada vez es peor. Desde la visión netamente sanitarista del presidente, se optó por sacrificar la economía para cuidar la salud, sin antes entender que sin economía, no hay salud.

Analicemos los datos para comprender mejor esto. Desde fines de marzo en que se estableció la cuarentena, pero principalmente en los meses de abril y mayo, períodos en que se llegó a las restricciones económicas más duras, el derrumbe de la actividad económica afectó a 285.000 trabajadores registrados, y mucho más a los informales no asalariados.

Cómo se podía llegar a esperar, casi 100 días sin generar ingresos, generó el cierre masivo de decenas de miles de empresas. Los sectores económicos más perjudicados fueron comercio 5.500 empresas cerradas; servicios de hotelería y restaurantes 3.600; transporte y almacenamiento 1.900; construcción 1.650; servicios profesionales y científicos 1.143; conjunto de la industria 1.139 y servicios personales 909. Solo contando el cierre que experimentaron 6 sectores, llegamos a 15.841 empresas cerradas y 211.700 empleos perdidos.

Analizando más en profundidad, en solo dos meses de cuarentena plena cerraron más de 18.500 empresas. Sin embargo ¿Podemos creer que ahora comienza un repunte? La realidad es que es muy difícil creer esto. Solo para que hagamos pequeñas proyecciones, el martes el Indec informó dos datos muy negativos: caída del 26,4% interanual para la industria en mayo, principalmente afectando a industrias metálicas básicas (-54,8%), automotriz (-73,8%) y el de prendas de vestir, cuero y calzado (-67,9%) y un derrumbe de la construcción, la cual cayó un 48,6% interanual.

Claramente , hasta ahora, no hay ninguna luz al final del camino que indique una pronta recuperación. Algo que refuerza este concepto, es cómo poco a poco, algunas provincias comienzan a volver a fase 1 de la cuarentena a pesar de haber ya estado cerca de una reactivación al 100%. Se puede llegar a creer que volver a fase 1 forma parte de una estrategia política, ya que con las nuevas disposiciones para el tercer cobro del IFE, solo aquellas regiones que se encuentren en fase 1 podrán cobrar el “bono” de $10.000.

Con respecto al Ingreso Familiar de Emergencia, según indicó el Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda, el IFE alcanzó en sus dos primeras rondas una mayor cobertura en aquellas provincias donde hay mayores indicadores de pobreza. Entre las provincias más solicitante de este “bono”, en primer lugar se destaca Chaco, donde el 27,5% de su población recibió una transferencia directa a través del IFE. Luego le siguen Santiago del Estero, con el 26,5%; Formosa, con el 26,2%; y Corrientes, con el 25%.

Las noticias son muy malas, la economía no enciende y quienes aún tienen chances de mantener su trabajo ven cómo no les alcanza para nada. Si nos basamos en lo informado por Focus Market, el 70% de los argentinos gana menos de $19.800. Sin embargo, este no es un monto fijo, sino que en muchos casos fue empeorando con el avance de la cuarentena y lo vemos claramente en aquellos sectores donde trabajadores asalariados tuvieron recortes de entre el 25% y hasta el 50%.

La pregunta que corresponde hacernos es ¿Cómo podemos salir de esta crisis? Sin duda alguna, un buen comienzo es modificar la tremenda estructura impositiva que tienen que sufrir los emprendedores para solventar los gastos del estado, Argentina es un infierno fiscal.

Para entender un poco mejor, según el informe de Iaraf en base a la carga tributaria formal a la que se enfrentan las familias asalariadas de nuestro país, recién el primer domingo de julio un trabajador que gana en promedio $50.000 de bolsillo mensuales alcanzó su Día de la Independencia Tributaria. Es decir, una persona con sueldo de $50.000 trabajó 6 meses solo para pagarle al estado, los próximos 6 meses los trabaja para cubrir deudas personas y disfrutar el fruto de su trabajo. Ni hablemos de personas que cobran $30.000 o menos.

Por más que el gobierno actual prefiere gobernar vía DNU y pretenda reactivar una economía en crisis vía subsidios y “bonos”, la realidad es que la única posibilidad real para poder salir de la crisis, es apostar por la inversión privada y el trabajo que cada emprendedor hace a diario. La excusa de la pandemia no es suficiente, hace décadas Argentina no desarrolla políticas que faciliten e impulsen el desarrollo de un mercado de capital privado.

Sí seguimos apostando al sector estatal como el principal propulsor de trabajo en nuestro país, no hay duda alguna de que podemos estar peor que hoy. Para tener un futuro mejor, se deben tomar hoy las decisiones para cambiar antes que el virus de la crisis económica nos mate.

Ramiro Marra es director de Bull Market Brokers

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